Los 20 mejores shows del 2025

Los 20 mejores shows del 2025

Desde irrupciones clave en salas medianas hasta shows históricos en estadios y festivales, el año tuvo de todo: el Vélez incendiado de Dillom, el regreso imponente de Massive Attack, el magnetismo intacto de Él Mató a un Policía Motorizado y visitas internacionales que marcaron agenda. Por eso, en Indie Club elegimos los 20 mejores shows del año.


2025 fue un año extraordinario para la música en vivo, tanto a nivel local como internacional. Con agendas cargadas, regresos esperados y apuestas cada vez más ambiciosas, el público acompañó una temporada que combinó momentos íntimos y despliegues monumentales. Del impacto generacional de Dillom en Vélez al pulso hipnótico de Massive Attack, pasando por noches consagratorias de Marilina Bertoldi, Él Mató a un Policía Motorizado, Justice, Trueno y Wilco, fueron muchos los shows que marcaron un antes y un después a lo largo del año.

Con Indie Club estuvimos presentes en más de 100 shows a lo largo de todo 2025 y, para cerrar una temporada de recitales tan intensa como inolvidable, elegimos los 20 mejores shows del año mientras empezamos a palpitar todo lo que traerá el 2026.

20 – Chechi de Marcos en Niceto Club

Chechi De Marcos presentó en Niceto un show que funcionó como confirmación definitiva de su crecimiento artístico. Lejos de cualquier pose de estrella pop, la artista sostuvo el concierto desde la guitarra y la canción, recorriendo El ángel que soy con versiones potentes de “El ángel que soy” y “Vos y yo :3”, sin dejar de mirar hacia atrás con “Desconocido”, de Cecilia. El costado más íntimo llegó en el bloque acústico junto a Feli Colina y Esmeralda Escalante en “Las cosas simples”, uno de los momentos más emotivos de la noche, seguido por la melancolía de “Qué te hizo ir”.

El tramo final sumó invitados y energía: Santiago Motorizado acompañó en “Sailor Moon”, mientras que Delfina Campos y El Príncipe Idiota aportaron variedad y dinamismo. Con pogos, solos de guitarra y una versión arrolladora de “Vamos a cazarnos”, el show cerró con “Roberto” y “Casi nunca entiendo nada”. Una presentación que consolidó El ángel que soy como uno de los discos del año y terminó de confirmar a Chechi De Marcos como una de las artistas con mayor proyección de la escena local.

Foto: Charlie Riobueno

19 – Juana Rozas en Niceto Club

Juana Rozas presentó Tanya en Niceto con un show magnético, ambicioso y completamente performático, donde la actuación, la puesta en escena y la potencia vocal fueron tan importantes como las canciones. El universo de Tanya se impuso de principio a fin, combinando fantasía, violencia, oscuridad y deseo en un recorrido que evitó cualquier linealidad y sostuvo una tensión constante entre lo íntimo y lo explosivo.

Con una banda afilada, múltiples invitados y transiciones escénicas que ampliaron el relato, el show funcionó como una experiencia total más que como un recital tradicional. La convocatoria sold out y la respuesta del público confirmaron la fuerza del proyecto, mientras que el cierre terminó de consolidar a Tanya como uno de los discos más impactantes del año y a Juana Rozas como una de las propuestas más singulares y prometedoras de la escena actual.

Foto: Miranda Lucena

18 – Supergrass en el Complejo C Art Media

Supergrass debutó en Argentina con un show contundente y celebratorio, que puso en primer plano los 30 años de I Should Coco y confirmó su vigencia absoluta. Lejos de cualquier gesto nostálgico, la banda sonó ajustada, potente y segura, con un repertorio que convirtió su disco debut en el eje de una noche atravesada por el espíritu clásico del britpop y una conexión inmediata con el público local.

El concierto se sostuvo en la solidez del grupo y en una seguidilla de himnos que mantuvieron la intensidad de principio a fin, sumando luego otros hits de su carrera para ampliar la celebración. Treinta años de espera se resolvieron en una presentación demoledora, que no solo saldó una deuda histórica con el público argentino, sino que reafirmó a Supergrass como una de las bandas fundamentales del rock británico de los 90 y dejó uno de los shows internacionales más memorables del año.

Foto: Nicolás Di Chiara

17 – Mi Amigo Invencible en Deseo

Mi Amigo Invencible celebró los diez años de La danza de los principiantes con un show que funcionó como reafirmación del lugar central del disco en el indie argentino. El grupo tocó el álbum completo y en orden, recuperando su costado más crudo, guitarrero y sensible, y recordando por qué ese trabajo se volvió una pieza clave de la escena pre pandémica.

La segunda parte del show amplió el recorrido con canciones de su etapa más reciente, marcando el contraste entre aquella complejidad sonora y un presente más directo y luminoso. El cruce entre pasado y presente terminó de consolidar la vigencia de Mi Amigo Invencible, en una noche que fue tanto celebración como confirmación de su influencia y permanencia dentro de la escena local.

Foto: Franco Kleiman

16 – Weezer en el Movistar Arena

Weezer debutó en Argentina con un show fiel a su esencia: simple, potente y sin artificios, apoyado principalmente en Blue Album y en los hits que definieron su primera etapa. Sin puesta en escena ni gestos grandilocuentes, la banda apostó a las canciones y a una ejecución sólida, entendiendo que el vínculo con el público se construye desde esos himnos que marcaron a más de una generación.

El repertorio, enfocado casi por completo en su material clásico, convirtió la noche en una celebración colectiva de la identidad “perdedora” que siempre atravesó al grupo. La respuesta del público confirmó la vigencia de esas canciones inoxidables, y transformó la primera visita de Weezer al país en una revancha emotiva y contundente para quienes esperaron más de dos décadas por este encuentro.

Foto: Charlie Riobueno

15 – Bandalos Chinos en el Movistar Arena

Bandalos Chinos llevó su presente artístico al Movistar Arena con un show masivo, festivo y ambicioso, en el que presentó Vándalos y recorrió toda su discografía. Con una puesta en escena pensada para el baile y la conexión colectiva, la banda confirmó su capacidad para sostener un espectáculo de gran escala sin perder identidad ni cercanía con el público.

El repertorio combinó hits recientes y clásicos, momentos de euforia y pasajes íntimos, y terminó de convertir la noche en una celebración transversal para distintas generaciones. Más de quince mil personas bailando y cantando al unísono sellaron la consagración definitiva del grupo, reafirmando a Bandalos Chinos como una de las bandas más importantes de la música argentina actual y protagonistas indiscutidos del año en vivo.

Foto: Martina Cretella

14 – Alex Anwandter en Niceto Club

Alex Anwandter realizó tres noches consecutivas en Niceto que funcionaron como una celebración total de su discografía y de su identidad artística, combinando pop, electrónica, drama y baile. Con una puesta directa y una banda ajustada, el chileno convirtió el venue en una pista constante, reafirmando su lugar como una de las figuras más influyentes del pop latinoamericano de la última década.

El recorrido incluyó hits de todas sus etapas, momentos de melancolía, invitados clave como Juliana Gattas y un cover de Virus que terminó de sellar la conexión con el público local. Tres shows que consolidaron un vínculo ya histórico con la Argentina, y que confirmaron a Anwandter como un artista capaz de transformar cada recital en una experiencia colectiva, emotiva y profundamente bailable.

Foto: Sol Barqui

13 – Winona Riders en Obras

Winona Riders dio en Obras un show desmedido, ambicioso y sin concesiones, con más de cuatro horas de rocanrol que recorrieron toda su discografía y marcaron un punto de inflexión en su carrera. Lejos de la lógica de la inmediatez, la banda apostó a la duración, a los climas largos y a una narrativa sonora que sostuvo la tensión de principio a fin, confirmando su identidad provocadora y psicodélica.

El recital funcionó como consagración y expansión, con pogos intensos, pasajes ceremoniales y un público completamente entregado al ritual. Winona Riders rompió el techo de su propio nicho, llegó a una audiencia más amplia y dejó en claro que es una de las propuestas emergentes más potentes y desafiantes del rock argentino actual.

Foto: Charlie Riobueno

12 – Emmanuel Horvilleur en el Gran Rex

Emmanuel Horvilleur llevó al Gran Rex un show elegante, festivo y atravesado por toda su trayectoria, combinando pop, funk y nostalgia con una puesta visual a la altura del escenario. El recorrido por su carrera solista confirmó la vigencia de un repertorio lleno de hits, sostenido por una banda sólida, invitados bien elegidos y un equilibrio preciso entre baile, intimidad y espectáculo.

Pero el punto más alto llegó con el reencuentro de Illya Kuryaki and the Valderramas, primero con guiños y luego con la aparición histórica de Dante Spinetta sobre el escenario. Un momento emotivo y definitivo, que transformó la noche en celebración generacional y reafirmó a Horvilleur como una figura central del pop argentino, capaz de mirar su pasado con orgullo y su presente con brillo intacto.

Foto: Sol Barqui

11 – Wilco en el Complejo C Art Media

Wilco regresó al C Art Media con un show extenso, preciso y profundamente musical, reafirmando que su obra no pierde vigencia con el paso del tiempo. Con más de dos horas y veintiséis canciones, la banda recorrió distintas etapas de su discografía con un sonido fino, cálido y obsesivamente cuidado, donde la canción volvió a estar siempre en el centro.

Lejos de apoyarse en golpes de efecto, el concierto se sostuvo en la solidez colectiva y en momentos instrumentales memorables, con especial protagonismo de las guitarras y una conexión constante con el público. Wilco volvió a demostrar que lo viejo funciona, que la música hecha con tiempo, detalle y emoción sigue teniendo un peso enorme, y que su lugar como banda fundamental de la música contemporánea permanece intacto.

Foto: Franco Kleiman

10 – Thundercat en el Complejo C Art Media

Thundercat se presentó en el Complejo C Art Media con un show preciso, magnético y cargado de groove, sostenido por un power trío de altísimo nivel. Entre hits, largos pasajes instrumentales y estrenos de material inédito, el bajista angelino confirmó que su virtuosismo está siempre al servicio de la canción y del disfrute colectivo, sin excesos ni gestos sobrantes.

Con una puesta minimalista y una ejecución impecable, el recital recorrió su discografía y terminó de convertir la noche en una verdadera fiesta funk, soul y jazz. Thundercat reafirmó su lugar como uno de los músicos más influyentes de la escena contemporánea, demostrando que con pocos elementos y mucha musicalidad alcanza para firmar uno de los shows internacionales más sólidos del año.

Foto: Nicolás Di Chiara

9 – Iggy Pop en el Movistar Arena

Iggy Pop volvió al país con un show feroz, físico y ceremonial, demostrando que a los 78 años sigue siendo una fuerza imposible de domesticar. En cuero, incansable y rodeado por una banda demoledora, recorrió clásicos de The Stooges y su carrera solista con una intensidad que convirtió al Movistar Arena en una caldera punk.

Entre pogos, sudor y una conexión total con el público —incluida la aparición de Gaspar Benegas—, la Iguana reafirmó su estatus de leyenda viva. Iggy no homenajea al rock: lo encarna, recordando que algunas figuras no envejecen, solo se vuelven eternas.

Foto: Gonzalo López

8 – Trueno en el Teatro Coliseo

Trueno llevó su universo al Teatro Coliseo en la primera edición local de Red Bull Symphonic, fusionando hip hop, elegancia y calle junto a una orquesta de cincuenta músicos. Con una puesta sobria y potente —trajes negros, zapatillas blancas y una dirección precisa—, el formato elevó su repertorio sin perder identidad, demostrando que el rap también puede dialogar con lo clásico sin resignar fuerza.

El show recorrió su historia y su impacto cultural: desde el ADN de El Quinto Escalón hasta su rol como figura clave en la masificación del hip hop argentino. Momentos como la aparición de Milo J en “Tierra zanta” y la participación de Rodolfo Mederos en “Argentina” sellaron una noche emotiva y contundente, donde Trueno confirmó que su obra trasciende géneros, escenarios y generaciones.

Foto: Federico Sevilla

7 – Santiago Motorizado en el Gran Rex

Santiago Motorizado convirtió el Gran Rex en una celebración total de su universo: presentó El retorno, repasó su discografía y reafirmó su lugar como una de las voces más representativas de la música argentina contemporánea. Con una puesta a la altura del teatro y una banda ampliada, el show combinó épica, melancolía y sensibilidad popular, sosteniendo una conexión permanente con un público que cantó cada canción como un himno propio.

La noche tuvo momentos clave que elevaron la experiencia: las participaciones de Blair y Dillom, el cruce entre su etapa solista y el legado de Él Mató a un Policía Motorizado, y un cierre cargado de emoción y nostalgia colectiva. Más suelto, irónico y dueño absoluto del escenario, Santiago selló un show que funcionó como consagración personal y confirmación generacional: lo suyo ya no es promesa, es historia viva.

Foto: Charlie Riobueno

6 – Justice en el Movistar Arena

Justice transformó el Movistar Arena en una ceremonia sensorial total, presentando Hyperdrama junto a un repaso demoledor por toda su discografía. Con una puesta audiovisual de escala cinematográfica, el dúo francés confirmó por qué es uno de los actos más influyentes de la electrónica mundial, combinando potencia sonora, precisión estética y una narrativa inmersiva que mantuvo al público en trance de principio a fin.

Entre clásicos infalibles y nuevo material, el show funcionó como una experiencia física y emocional antes que como un simple recital. Luces hipnóticas, bajos aplastantes y un manejo del clima perfecto sellaron una noche que reafirmó a Justice como arquitectos del directo moderno, capaces de convertir un estadio en una obra de arte viva.

Foto: Nicolás Di Chiara

5 – Illya Kuryaki and the Valderramas en el Festival Buena Vibra

Illya Kuryaki and the Valderramas volvió a los escenarios en el Festival Buena Vibra y despertó a la gran bestia funk después de más de siete años de ausencia. Con un show cargado de groove, energía y complicidad, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur demostraron que su música no envejece: se reactiva. Desde los primeros acordes, el ritual Kuryaki convirtió Ciudad Universitaria en una pista de baile masiva.

El set recorrió ambas etapas de la banda, combinando clásicos infalibles, funk incendiario y espíritu festivo, con una banda afiladísima que potenció cada momento. Más que un regreso, fue una reivindicación histórica: Illya Kuryaki no solo marcó a una generación, sino que sigue siendo un faro para todo lo que vino después. El tiempo, finalmente, puso las cosas en su lugar.

Foto: Martina Cretella

4 – Marilina Bertoldi en el Malvinas Argentinas

Marilina Bertoldi llevó al Malvinas Argentinas un show explosivo donde desplegó todas sus facetas: humor, drama, provocación y emoción, integradas en una propuesta escénica tan sólida como cambiante. Con una puesta marcada por el juego performático, el drag y una estética cuidada al detalle, reafirmó que su obra va mucho más allá de las canciones.

El set recorrió su discografía resignificando temas del pasado desde el universo de Para quién trabajas, alternando momentos de intensidad máxima con pasajes íntimos y emotivos. Segura de sí, libre y en constante transformación, el show confirmó a Marilina como una de las artistas más completas y singulares del rock argentino actual, cerrando el año desde un lugar de potencia creativa absoluta.

Foto: Mailen Ascui

3 – Él Mató a un Polícia Motorizado en Obras

Él Mató a un Policía Motorizado volvió al Estadio Obras para celebrar los 20 años de su trilogía fundacionalNavidad de reserva, Un millón de euros y Día de los Muertos— en un show que funcionó como una verdadera misa rockera. Fans de todas las etapas de la banda se reunieron para atravesar, en una sola noche, el ritual de nacer, vivir y morir, como dicta el corazón de esas canciones.

El recorrido completo por los tres discos confirmó la potencia intacta de una obra que marcó a toda una generación: desde la energía cruda y festiva del inicio, pasando por los himnos sobre el amor, la amistad y el barrio, hasta el clima oscuro, épico y catártico del cierre. Obras fue pogo, emoción y canto colectivo, con un público entregado de principio a fin.

Con más de dos horas de show, una seguidilla de clásicos y un final arrollador, Él Mató reafirmó por qué esta trilogía es una de las piedras angulares del rock argentino del siglo XXI. Un cierre de año a la altura de una banda que supo nacer, morir y renacer sin perder jamás su identidad.

Foto: Franco Kleiman

2 – Massive Attack en el Music Wins Festival

Una pantalla en negro, símbolos y claves encriptadas: así fue el regreso de Massive Attack tras quince años de espera, dando inicio a uno de los shows más impactantes del año. La propuesta, atravesada por una estética distópica y opresiva, funcionó como una crítica constante a los medios, la política y la sociedad contemporánea, con un clima que remitía a Black Mirror y convirtió al recital en una experiencia más cercana al arte audiovisual que al formato tradicional de concierto.

El set avanzó como una película oscura y envolvente. “Risingson”, “Take it there” y “Future proof” se sucedieron con mensajes en castellano proyectados en pantalla, apuntando a las guerras, los conflictos geopolíticos y la maquinaria del poder, todo sostenido por un zeitgeist trip hop hipnótico y asfixiante. La aparición de Horace Andy en “Girl I love you” y “Angel”, junto a Elizabeth Fraser en “Black milk”, “Group four” y “Teardrop”, terminó de elevar el show a un plano histórico. Los despegues de aviones del Aeroparque, visibles y audibles, sumaron una capa cinematográfica inesperada, potenciando ese futuro metalizado, monocromático y amenazante que Massive Attack viene anticipando desde fines de los 90.

El cierre fue tan demoledor como poético. Tras hacer sonar “Levels” de Avicii acompañada por imágenes que denunciaban el consumo vacío y la exposición permanente, el grupo coronó la noche con “Teardrop”, en una escena de celulares en alto y emoción contenida. La voz etérea de Elizabeth Fraser volvió a flotar como en Mezzanine (1998), sellando un concierto único, una experiencia artística total y uno de los grandes momentos en vivo del año, destinado a quedar en la memoria colectiva.

Foto: Charlie Riobueno

1 – Dillom en Vélez

El show de Dillom en Vélez Sársfield fue mucho más que la revancha de una fecha suspendida: fue una ceremonia histórica. Con una puesta escénica descomunal y un recorrido completo por su carrera, el artista despidió definitivamente la era de Por Cesárea ante un estadio colmado que llegó a vivir el recital como un ritual colectivo. La cercanía con las fiestas no fue casual: lo que se respiró fue celebración, catarsis y comunión, confirmando el momento más alto de su trayectoria.

Durante más de dos horas de show, Dillom desplegó su exorcismo más grande, con una narrativa visual y sonora que llevó al extremo el universo de Por Cesárea. Escenografía, luces, visuales y un frontman entregado al cuerpo —pogos, cambios de vestuario y caídas al piso— construyeron una experiencia total. Acompañado por Bohemian Groove (Juan López, Broke Carrey, Muerejoven, K4 e Ill Quentin), presentó además material nuevo como “Amigos”, dejando en claro que este cierre también fue un punto de partida.

La noche estuvo marcada por momentos icónicos: la versión íntima de “La primera”, la aparición de Lali en “La carie” y “Muñecas”, el cruce entre “Personal Jesus” y “Reality”, el costado rockero con “Rojo profundo” y “Coyote”, y la invitación a Juanse para “Enlace”. El cierre fue tan simbólico como definitivo: Dillom volvió al escenario trajeado para versionar “My Way” y coronó todo con “Buenos tiempos”. Vélez fue el final de una era y la confirmación de algo irreversible: Dillom es la voz de toda una generación.

Foto: Rocío Bustos

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