Wos explotó el Cilindro de Avellaneda en la presentación de “Descartable”

El artista presentó su último disco de estudio ante más de 40.000 personas, regalando un show al que no le faltó nada. Desde una producción de alto nivel y un repaso por toda su discografía, hasta varios invitados que fueron a acompañarlo en una noche única.


Este sábado el barrio de Avellaneda fue una fiesta, donde el estadio de Racing Club tuvo el privilegio de albergar a Wos, uno de los artistas más importantes del momento, para dar su show presentación de Descartable, su tercer disco de estudio. Ahí, el artista tocó para 40.000 personas durante más de dos horas, regalando un show muy especial, convirtiendo el espectáculo en una película viviente. Se puede decir que el rapero armó su propio “The wall”, dejando boquiabiertos a todo el público presente. 

El puntapié inicial lo dio, como en el disco, “Nuevas coordenadas”, donde empezaron a aparecer en gigante las siluetas de los músicos que acompañaban a Wos esa noche mientras él se situaba solo delante del escenario para dar comienzo a la fiesta que había preparado. Además, la enorme pantalla wide screen que se situaba arriba del escenario permitió visualizar cómo el cantante interactuaba con la cámara y el público. Siguió con “Descartable”, se levantó el telón y dio paso al dream team que armaron para la velada, entre los que estaban Natasha Iurcovich en bajo, Fran Azorai en teclados, Facundo Yalve (Evlay) e Ivanna Rud en guitarras y Tomás Sainz en batería. 

Fotos: Miranda Lucena

El primero de los muchos pogos que tuvo la noche se lo llevó “⅞”, y cuando todos pensábamos que iba a respetar el orden del disco, el artista abrió el baúl de los recuerdos y cantó “Andrómeda”, uno de sus primeros temas y hits. También se acordó de Caravana (2019) y Oscuro éxtasis (2021), los dos álbumes que lo llevaron a donde está hoy, con “Contando ovejas” y “Melón vino”, con este último teniendo un coro de miles de personas cantando a la par de él. Luego pasarían a sumarse los vientos conformados por Franco Espíndola, Lucas Gire y Ezequías Aquino y el gran Marino “Tiki” Cantero, perteneciente a la mítica Bomba de Tiempo, en percusión para “Lleno de zafiros”. 

Si la percusión y vientos se habían sumado, no podía faltar el funk. Por eso Wos se entregó a sus barras y dejó todo en “Puaj”, donde el cierre estuvo de la mano de Natasha con un solo de bajo bien groovero. Para no cortar el ritmo, la banda siguió con “Fresco” y esta vez al que le tocó demostrar su magia fue a Azorai desde los teclados. La frutilla del postre de este bloque la puso la presencia de Ca7riel para tocar “Niño gordo flaco” y despedirse con un solo de guitarra, rememorando las épocas en las que Cato era el violero del rapero

Fotos: Miranda Lucena

Ya para esta altura el público estaba entregado al viaje que había propuesto Wos, y él, sabiendo esto, aprovechó a la perfección el momento y llamó a todos a repetir un mantra simple pero directo: “Que se mejoren”. Durante esos tres minutos no se podía ver otra cosa que la excitación de la gente, con miles de personas saltando y cantando como si fuese un grito de guerra. Incluso el artista terminó cantando la canción tirado contra el público que estaba ahí en la valla. 

Ya se habló previamente de la producción que tuvo el show, en donde las pantallas, las luces y el stage estuvieron al mismo nivel que cualquier evento internacional, pero, por si quedaba alguna duda, para “Estímulo” metieron un árbol entero arriba del escenario. Igual, como Wos sabía cómo iba a seguir y terminar el recital, había que bajar las revoluciones en algún momento y que mejor para eso que ir solo con Evlay, productor de todos sus discos y fiel escudero, delante de la pasarela con una guitarra acústica para cantar “Arrancármelo”. Imponente la imagen de todo el Cilindro de Avellaneda coreando junto a él una canción que va a quedar para siempre en la memoria colectiva popular de los argentinos.

Fotos: Miranda Lucena

El setlist siguió con “Morfeo”, “Okupa” y “Que se haga tarde” para pasar a un hermoso momento de la noche en el que se pudo ver a Wos reencarnando en su padre Alejandro Oliva, miembro de La Bomba de Tiempo, y con lenguaje de señas empezó a dirigir a Tomy Sainz en batería y a Tiki Cantero en percusión mientras él acompañaba con un beatbox furioso. Esto dio paso a que rememorara su pasado de rapero e invitara a toda la banda, llegando hasta ser ocho músicos arriba del escenario, para acompañarlo mientras despuntaba el vicio de tirar un freestyle magistral. De ahí, directo todos adelante de la pasarela para tocar “Luz delito” y llenar de rock el Estadio Juan Domingo Perón. 

El espectáculo continuó con “Buitres”, en donde se podía ver fuego saliendo por las laterales del escenario y “Culpa” que estuvo acompañado por la imagen gigante de Ricardo Mollo. De pronto todo se apagó y comenzó a sonar de fondo “Pausa”, para que sorpresivamente Wos apareciera en un costado del stage recostado él solo con un micrófono y un piano casi del tamaño de un juguete para cantar despojadamente de todo “Caída libre”.

Fotos: Miranda Lucena

Desde la previa ya se hablaba que con este show “volvía el rock a Racing”, y aunque el cantante se quiso despegar de eso igual lo logró. Cuando sonó “Quemarás” y apareció la imagen del Indio Solari en la pantalla, logró traer a una nueva generación un pedazo de la historia del rock nacional y rememorando aquel histórico recital de Los Redonditos de Ricota en el ’98 en ese mismo estadio. Además, si quedaba alguna duda de la cepa rockera que tiene Wos, terminó de tirar el recinto abajo con “Ermitaño” y “Cabezas cromadas”, en donde cuando apareció Dillom terminó de desmadrar el lugar. 

Ya acercándose al final, el rapero cantó “Alma dinamita” de su EP Tres puntos suspensivos, el único material discográfico que le faltaba repasar, invitó a Natalia Lafourcade para tocar juntos “La niebla” y hasta se animó a tocar la percusión en “Sur”. Este último tema dejó todo preparado para que reviente todo con “Púrpura”, el track donde empezó todo. 

Fotos: Miranda Lucena

Obviamente, el cantante iba a cerrar bien arriba un show histórico y dio rienda suelta con “Cambiando la piel”, pero en palabras de él, en la versión Descartable, donde se largó al baile y al groove. A falta de la voz de Nicki Nicole, se animó a improvisar donde irían los versos de ella. Siguió con “Melancolía” para poner la cuota de cumbia y con “La cochería” abrió el estadio en dos para lograr el pogo más grande de la noche, teniendo una Chipi Rud magistral en la viola y demostrando que esta canción ya será el próximo clásico del artista. Obvio que el broche de oro a una noche mágica e inolvidable lo puso “Canguro”, que fue cantado y saltado como un himno. 

Desde aquella presentación de Caravana en Groove allá por 2019, a este show en el Cilindro de Avellaneda, frente a más de 40.000 personas, solo se puede ver un camino lleno de trabajo duro que puso al artista en lo más alto de la música nacional. Caravana lo predijo, Oscuro Éxtasis lo confirmó y Descartable lo coronó como uno de los músicos más importantes de Argentina y que quedará para siempre en los libros de historia.

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Fotos: Miranda Lucena
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