
Toda canción aprende a morir: “Reality Awaits”, de The Strokes
La banda neoyorquina regresó después de seis años de espera con Reality Awaits, su séptimo disco de estudio y que muestra una paleta de colores nueva en su sonido. Además, marca un posible adiós del grupo en un futuro cercano.
Reality Awaits es un viaje que te lleva por el pasado y el futuro. Porque cada paso que dio The Strokes en estos 25 años de carrera los llevó a este disco. Sin la rebeldía de Is This It (2001) o la experimentación de The New Abnormal (2020), nunca habrían llegado a este punto. Un disco concebido en las montañas de Costa Rica y que se traslada a través del post-punk, el rock progresivo, sintetizadores y Auto-Tune.
Al igual que el anterior, el séptimo álbum de la banda también fue producido por Rick Rubin, que, más que oficiar de productor, logra convertirse en un gurú para la banda. Algunos destacan por su conocimiento musical, pero Rubin marca más desde la gestión emocional, convirtiéndose en una pieza clave.
The New Abnormal fue muy aclamado por la transformación sonora de Strokes y, lejos de repetir fórmulas, decidieron profundizar aún más. Desde Julian Casablancas explotando el recurso del Auto-Tune, como en su proyecto The Voidz, hasta decisiones más técnicas y acertadas, como poner la batería de Fabrizio Moretti sonando adelante, Reality Awaits se convierte en un nuevo quiebre en su sonido. Ya el tema que abre, “Psycho shit”, es la clara muestra de esto. Una canción in crescendo, oscura y sórdida, con reminiscencias a Radiohead.
Después hay piezas como “Lonely in the future”, que regresa a esa luminosidad característica de los neoyorquinos y que aprovecha para crear casi una parodia de la escena actual. Ellos mismos lo dicen en la letra: “I did that yesterday when I was a kid” (“Eso lo hice ayer cuando era un niño”). Remarcando que a ellos nunca les interesó la moda, siempre necesitaron estar en movimiento. Y Reality Awaits es esa demostración clara de querer seguir probando, encontrando una nueva paleta de colores, sin importar si el propio fan lo acepta o no.
Ya en la previa al lanzamiento se había generado mucha disconformidad por parte del público. En lo que más se hizo foco fue en el uso del Auto-Tune por parte de Julian, que muchos asociaron con su trabajo en The Voidz. Pero lo único que logró fue encontrar una amalgama perfecta entre sus dos proyectos, como en “Falling out of love”, la balada de desamor del disco y que, entre el ritmo y los efectos de voz, también conecta directamente con las colaboraciones del cantante con Daft Punk.
Pero otro punto del que se habló mucho es la continuidad del grupo. Nick Valensi ya se bajó de la gira y, previamente, admitieron que siguen tocando juntos por cuestiones económicas. Todos esos elementos le dan otro significado a “Going to babble on”, no solo porque conecta con la historia de la banda, sino por su mensaje: “Oh, we’re starting again. Ending the same way that you began, oh” (“Oh, estamos empezando de nuevo. Para terminar justo como comenzamos”). En el dolor de crecer y ante la posibilidad del adiós de una banda emblema del rock de los últimos 30 años, volver a donde todo comenzó. Un grupo de amigos unidos por el amor a la música.
Un punto de inflexión en Reality Awaits es “Liar’s remorse”. Comparado con el resto del LP, es el tema más minimalista y melancólico, con Casablancas hablando de un hombre que nunca se animó a vivir: “You don’t have love because you don’t want pain. You don’t want pain because you don’t have trust. You don’t have trust, so you don’t have love. You don’t have love because you just can’t take the pain” (“No tienes amor porque no quieres sentir dolor. No quieres sentir dolor porque no quieres confiar. No tienes confianza, así que tampoco tienes amor. No tienes amor; simplemente no soportas el dolor”).
Para cerrar, “Tyrants of the mellow moon” conecta directamente con la canción que abre el disco, retomando ese pulso de rock progresivo más oscuro y con The Strokes despidiéndose de la forma más nostálgica posible: “That’s all I got, I let this song play out. But at the end, must let all songs die” (“Eso es todo lo que tengo, dejo que esta canción llegue al final. Pero al terminar, hay que dejar morir a todas las canciones”).
Reality Awaits es de esos discos que, con el paso del tiempo, se va a valorar más. No por esa lógica actual de máximas, sino porque muestra una banda valiente, sin miedo a reconvertirse todas las veces que sean necesarias para mantenerse con vida. Además, no hay confirmaciones, pero las señales demuestran que en un futuro cercano podría terminarse este viaje de más de 25 años que trajo en su momento una revolución en el rock y que dejó una discografía que por siempre será guardada en el panteón de la música. Por eso, si este es su último trabajo, festejemos.
