Jamiroquai Argentina

“Gracias por esperarnos”: El regreso de Jamiroquai a la Argentina

Luego de nueve años, y en el marco de su gira internacional, Jamiroquai volvió al país para transformar el Hipódromo de San Isidro en una masiva pista de baile.


La expectativa que suscita la espera. Con una temperatura agradable, mucho espacio para recorrer y miles de personas ingresando en distintas direcciones, las luces del Hipódromo mostraban la amplitud de la localidad que, en pocos minutos, se convertiría en una multitudinaria pista de baile. Los suspiros se detuvieron cuando Jay Kay apareció con su sonrisa, su habitual vestimenta deportiva y uno de sus extravagantes sombreros. La espera había finalizado: era momento de moverse.

“(Don’t) Give hate a chance”, “Little L” y “Seven days in sunny june” marcaron rápidamente el pulso de la noche. Entre el acid jazz, el funk, el soul y la música disco, la numerosa banda exhibía precisión y una base rítmica que sostuvo el movimiento prácticamente sin interrupciones. Mientras tanto, Jay Kay recorría el escenario de un extremo al otro con sus característicos giros y pasos, manteniendo una interacción constante con un público dispuesto a festejar cada gesto.

Jamiroquai Argentina
Fotos: Cortesía DF

Aunque el setlist tuvo trece canciones, el desarrollo del concierto tuvo dos horas. Las versiones de“Space cowboy”, “Light years” y “Alright” fueron diferentes a las versiones de estudio, sumando introducciones extendidas, cambios de ritmo y largos pasajes instrumentales. Las ventajas que el vivo permite para los músicos que las aprovechan. Cabe destacar que Derrick McKenzie en batería y Paul Turner en bajo fueron fundamentales para sostener ese movimiento, alrededor del cual guitarras, teclados, percusión y coros pudieron entrar y salir del groove.

También se mostró material nuevo. “Disco stays the same”, único estreno de la noche y anticipo del próximo trabajo de estudio, incorporó vocoder, percusiones latinas y una marcada impronta setentosa. Seguidamente, una introducción con influencia de batucada abrió “Travelling without moving” y para que la festevidad de “Canned heat”, “Cosmic girl” y “Love foolosophy” ofrecieran los momentos más bailables del show, con Jay Kay acercándose al público y una banda que continuaba modificando las estructuras de las canciones sin perder nunca el groove.

Jamiroquai Argentina
Fotos: Cortesía DF

Había una canción que, inevitablemente, debía ocupar la centralidad de la noche. A treinta años de Travelling Without Moving, “Virtual Insanity” sonó mientras Jay Kay recuperaba algunos de los interrogantes sobre tecnología, ambiente y vida contemporánea que atravesaron históricamente las letras de Jamiroquai. La vigencia de la canción permitió conectar aquella banda de mediados de los noventa con la que hoy vuelve a los escenarios. Después llegó el bis: “Deeper Underground”, incluida originalmente en la banda sonora de Godzilla, aportó una última pulsión de funk para concluir. “Gracias por esperarnos después de tanto tiempo”, fue la frase que, sin dudas, sintetizó el esperado reencuentro.

Jamiroquai regresó respaldado por una banda que trabajó la sofisticación de los arreglos al vivo. Aunque no sorprende, Jay Kay mantiene su liderazgo indiscutido: carismático, reconocible tanto por su voz como por una presencia escénica. Un auténtico frontman. Del acid jazz al soul, extensas jams y, principalmente, muchos momentos disco para bailar, el proyecto musical formado en la década del 90 mantiene una vigencia y la alegría de repasar las canciones que, principalmente, le gustan a su público alrededor del mundo. Así, después de nueve años, y la improbable posibilidad de un pronto regreso, la espera confirmó que los vínculos a veces se mantienen por estas noches especiales.

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