
Joystick: “La obsesión por ser original puede paralizarte”
En conversación con Indie Club, Joystick contó sobre el proceso de Diarios de humo, su último disco de estudio, cómo fue la búsqueda para renovarse como banda y lo que están preparando para su próximo show en Niceto.
El 2026 será sinónimo de cambio para Joystick. Atrás dejaron su sonido britpopero para enfocarse en nuevas paletas de sonido. Rock, dream pop e incluso alguna cepa Beatle atraviesan Diarios de humo, su último disco de estudio, que muestra su faceta más íntima hasta el momento. Con producción de Dante Saulino y la participación especial de Fabián Casas, el grupo demuestra que, lejos de conformarse con lo ya obtenido, sigue en la búsqueda de una evolución constante.
En diálogo con Indie Club, Francisco “Pano” Benincasa (voz y guitarra) y Mateo Sinicich (bajo) contaron un poco sobre el proceso del disco, cómo fue la decisión de cambiar de piel para seguir y qué están preparando para la presentación del disco el próximo 10 de septiembre en Niceto.
– Están presentando Diarios de humo, su cuarto disco. ¿De dónde sale el concepto del título?
Pano Benincasa: Diarios de humo viene de una colección de apuntes muy íntimos, de pensamientos, frustraciones y contradicciones que surgen de intentar entenderse a uno mismo y también al mundo que lo rodea.
“Diarios” porque son apuntes, notas, observaciones. Y “humo” porque, por lo general, son pensamientos que nacen de una bronca o de una furia, pero al final del día te das cuenta de que se disipan, que no terminan en nada y quedan flotando, justamente, como humo. Por eso nos cerraba tan bien ese nombre.
– Prestándole mucha atención a las letras, ¿puede ser que sea el disco más personal de Joystick?
PB: Me vas a hacer reír porque existe ese meme de “este es nuestro disco más personal” (risas). Pero, fuera del chiste, sí. Es el más personal porque habla desde un lugar mucho más íntimo, vulnerable y frágil que los anteriores. Es un disco mucho más humano.
Al principio me daba miedo que Diarios de humo se interpretara como un gran manifiesto o algo grandilocuente, como si viniera a bajar línea. Y en realidad es todo lo contrario: son pequeños susurros personales. La última canción dice: “Es un nudo en la garganta que uno vuelve a tragar”. Creo que el disco va mucho más por ese lado.
– ¿Cómo es el proceso de composición de Joystick?
PB: Hoy pensaba justamente en eso. Cuando salga el disco completo, la gente va a ver que existe un universo audiovisual muy grande. Hay un full album, una especie de película donde cada canción tiene su videoclip. Ahí sí hay un concepto, una historia y personajes. Pero el disco nació antes de todo eso. No empezó como una obra conceptual.
Primero aparecieron las canciones. Las empezamos a tocar y, en un momento, nos dimos cuenta de que había un hilo conductor que las unía. Había una voz hablando siempre de las mismas cosas: esa fragilidad, esa vulnerabilidad, ese terror. Recién ahí entendimos que había un concepto.
Mateo Sinicich: Nosotros componemos canciones nuevas para cada disco. No solemos rescatar temas viejos. Creo que también pasa porque todos estamos escuchando música nueva al mismo tiempo y eso termina uniendo las canciones. Pano, por ejemplo, también trae muchas influencias de escritores. Todo eso hace que el disco encuentre naturalmente una identidad.
– Escuchándolo me pasó algo muy interesante: sentí que no podía encasillarlos en un solo género. Hay referencias al dream pop, momentos acústicos, cosas de los Beatles… Incluso tuve la sensación de que desarmaron el sonido de la banda para volver a construirlo. ¿Fue una búsqueda consciente?
PB: Nunca tuvimos la pretensión de hacer un disco “original”. Las referencias están ahí y nosotros mismos las reconocemos. Pero creo que todos trabajamos con ingredientes que ya existen. Las guitarras tienen seis cuerdas, hay las mismas notas para todos. Lo importante es la mirada que cada uno le imprime a esos elementos.
La obsesión por ser original puede paralizarte. Si estás todo el tiempo pensando en hacer algo que nadie hizo, terminás sin escribir ninguna canción.
Nos desarmamos bastante como banda, y ahí tuvo muchísimo que ver Dante Saulino, el productor. Él nos venía viendo en vivo desde hacía tiempo y encontraba algo muy rockero, muy agresivo y también muy imperfecto en nuestros recitales que no estaba quedando registrado en los discos.
Trabajamos mucho para llevar esa energía al estudio. Creo que esa búsqueda explica bastante esa sensación que tuviste.
– ¿Cómo fue ordenar las canciones? Porque el recorrido del disco parece muy pensado. “Alfombra roja” es como una despedida de su sonido anterior para dar paso a lo nuevo, y “Susurro personal” es un tema acustico e intimo que le da el perfecto final a Diarios de humo.
PB: Sí, el orden estuvo muy trabajado. Generalmente soy yo quien propone una primera secuencia y después la vamos discutiendo entre todos. Desde el principio sentimos que “Alfombra roja” tenía que abrir el disco porque funciona como una bienvenida. Esta en el aire este concepto de extender la alfombra roja y darles las bienvenida al disco.
Después Dante propuso que “Susurro personal” fuera el cierre. Al principio nos chocó un poco, pero cuanto más la escuchábamos, más sentido tenía. De hecho, el orden definitivo recién apareció cuando terminamos el full album. Ahí modificamos un par de canciones para que también acompañaran la historia audiovisual.
MS: Me acuerdo incluso que una amiga decía que “Alfombra roja” era la canción que menos le gustaba… justamente porque era la que más se parecía a lo que veníamos haciendo. Y después el disco se va completamente para otro lado.
– ¿Por qué decidieron invitar a Fabián Casas a participar del disco?
PB: Yo soy el que más se encarga de las letras dentro de Joystick y, para este disco, Fabián fue una influencia enorme. Lo conocí por internet en 2022, cuando todavía no vivía en Buenos Aires. Después empecé a hacer su Taller Nómade, que él define como “un taller sobre nada”. Cuando escuché esa descripción dije: “Tengo que hacerlo”.
No es un taller de poesía, ni de narrativa, ni de guion. Es un espacio donde cada uno toma lo que necesita. A mí me cambió completamente la forma de escribir. Sus libros, sus ensayos, sus poemas y también los encuentros del taller fueron fundamentales para las letras de Diarios de humo. Pero, sobre todo, me ayudó a desprenderme del ego.
– ¿En qué sentido?
Pb: Muchas veces el ego es el peor enemigo a la hora de crear. Si escribís creyendo que estás haciendo historia o que vas a dejar un legado dentro del rock nacional, terminás paralizado. Los músicos a veces tenemos esos delirios.
Fabián habla mucho de eso y a mí me hizo muchísimo bien. Me permitió escribir desde un lugar mucho más honesto, sin esa presión. Por eso, cuando le propuse participar del disco, se entusiasmó enseguida. Vino al estudio, grabó con nosotros y fue una experiencia increíble.
– Ahora llega la presentación en Niceto. ¿Qué podemos esperar del show?
MS: Queremos tocar el disco entero porque sentimos que es un álbum que pide escenario. Obviamente también van a estar las canciones anteriores. Ahora estamos terminando de definir la lista para que nadie se enoje porque quedó afuera su favorita (risas).
PB: Además estamos viendo cómo trasladar parte del universo audiovisual de Diarios de humo al vivo. No queremos hacer algo demasiado teatral porque, personalmente, me gusta mucho el recital de rock y no soy fan de cortar constantemente el show. Pero sí nos interesa que algunos personajes o momentos de la película aparezcan de alguna manera sobre el escenario. Aunque sea con pequeñas intervenciones.
– Para cerrar, ¿qué esperan que la gente se lleve después de escuchar Diarios de humo?
PB: Ojalá encuentren un disco al que puedan volver. Al final, Diarios de humo habla de cosas muy pequeñas, muy humanas. No intenta bajar ningún mensaje enorme ni dar respuestas. Son apenas apuntes, pensamientos y contradicciones. Si alguien encuentra algo propio ahí adentro, entonces el disco ya cumplió su función.
