
Alex Anwandter en el Gran Rex: el pop como celebración y memoria
El artista chileno celebró sus veinte años de carrera con un show que repasó todas sus etapas y que contó con la participación de varias estrellas, recorriendo una parte de la historia del pop latinoamericano.
Celebrar los 20 años de carrera de Alex Anwandter no era solo para conmemorar al artista, también sirvió de marco para disfrutar de una pequeña, pero importante, parte de la historia del pop latinoamericano. Y qué mejor que hacerlo en el mítico Teatro Gran Rex, junto a una banda que funcionaba como un reloj suizo y con una puesta en escena que rememoraba el icónico programa de Ed Sullivan.
Canciones como “Gaucho” o “Traición” hicieron que las butacas quedaran como simples adornos, adentrando a todos los presentes en una pista de baile. Capaz, a diferencia de sus últimos shows en Niceto, esta era una pista que encontraba una intimidad poco común, donde se podía conectar con el otro, pero también compenetrarse con ese m² imaginario para abstraerse de todo y conectar de lleno con la música.

Aunque la disco predominó durante la jornada, Anwandter se guardó un momento íntimo con la gente. La banda se fue, él se posicionó ante el público con guitarra en mano y, con una dedicatoria especial a la gente de su país, cantó “Cordillera”. Porque si algo demostró Alex en su ya extensa carrera es que el pop también puede ser político. Y si la temática ya estaba sobre la mesa, terminó de coronar el momento cuando tocó “No soy un extraño”, de Clics Modernos (1983), de Charly García, quien, sin buscarlo, con ese álbum dio comienzo a la historia del pop nacional.
Pero, como era un festejo, no podían faltar los invitados. Y como si con el artista chileno no alcanzara para hablar de pop, convocó al pasado, el presente y el futuro del género. De ahí es que Juana Rozas se encargó de ser una gran partenaire en “Mi vida en llamas”, Emmanuel Horvilleur un gran compañero de baile en “Precipicio” y Juan Mango, elevando el viaje electrónico de “Qué piensas hacer sin mi amor?”.

Aunque todas fueron actuaciones formidables, hubo dos cantantes que se llevaron los reflectores. La primera, la eterna Juliana Gattas, porque es la única persona a la que Alex le cedería su propio show para encender el teatro con “Maquillada en la cama” y luego, con esa complicidad que tienen dos secuaces en el crimen, unirse para entonar fuerte “Siempre es viernes en mi corazón”. La frutilla del postre: la aparición de Marcelo Moura para tocar “Sin disfraz”, de Virus.
Además, pasaron canciones como “Casa latina”, de Odisea, “Amar en el campo”, de Teleradio Donoso, viejos himnos que nunca fueron tocados en suelo argentino como “Rebeldes”, y el cierre con “Toda la noche”, logrando no solo un repaso de toda su carrera, sino también un repaso importante de la historia del pop latinoamericano y confirmando por qué en la actualidad es uno de los artistas más influyentes de la escena en habla hispana.
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