0% winona riders

Winona Riders presenta “0%”: no es un hit, es una declaración

Con un sonido más potente y oscuro, la banda de Zona Oeste entrega un disco extenso que se afirma como su manifiesto más claro. ¿Que tendrá Winona Riders para decir?


Con 0%, Winona Riders inaugura un nuevo capítulo en la evolución de su historia: el grupo macera su búsqueda artística y conceptual sin resignar ni un decibel de potencia. Con un sonido más stoner, espeso y frontal, el grupo entrega su declaración de principios más nítida. La banda de zona oeste refinó su sonido y encontró una manera más clara de decir lo que siempre estuvo ahí.

El disco arranca sin dar muchas vueltas con guitarras que te atropellan: Winona Riders tiene mucho para decir esta vez, y no van a perder el tiempo. Abren el álbum con “Adiós (A Dios)” que, entre sus estribillos repetitivos, ensaya una voz generacional que no pide permiso: La banda no tiene miedo a llevarse las cosas puestas, ni de tomar la posta para hablar en nombre de su generación: “Somos la generación la que cuestionó y no perdonó a tu dios”

La música sigue sonando y todo parece igual, como si toda fuera la misma canción. Sin embargo, en “Lisas y rayadas” Winona Riders se hace cargo de su camino de renegados, poniendo el caballo adelante del carro: tienen bien en claro qué no van a resignar, por más que todo cueste el doble. En el ocaso de la canción, la banda imprime su deseo más noble: “Queremos salvar vidas con dos acordes”. Esa confesión sola vale el disco entero y dice mucho sobre Winona Riders, el grupo deja ver que atrás de la armadura hay un deseo tierno y sincero de cambiar la porción de mundo que esté al alcance de la mano, pero al mismo tiempo lo quieren hacer con las herramientas que tienen y conocen.

“Lisas y rayadas emboco / Para ganar / Autoboicoteando mi paso / En la industria”

En “La letra chica”, el tercer tema, el disco se se quema, se retuerce y empieza a temblar al ritmo de una guitarra cortada y disparos láser atravesados por un trémolo que se mete adentro del cuerpo. La batería se mantiene firme con los golpes del bombo y de un redoblante que resuena un poco agudo, mientras que la voz empata la sensualidad del sonido convirtiendo a los personajes en perros que lamen los dientes del otro para encontrar alguna verdad escondida.

“Prueba y error” suena a lo que todos pensamos cuando escuchamos juntarse las palabras “Winona” y “Riders”: dos acordes largos, un bajo protagonista, sitar y pandereta. Es escoltada en el setlist por “El rock and roll está matando mi rock and roll”, que juega con su propio agotamiento, dialogando con la repetición casi absurda de “Da Da Da” de Trio, como si el hartazgo también pudiera bailarse.

El disco vuelve a su sintonía filo-stoner con “Génesis”, de guitarras super distorsionadas y constantes y una voz lejana, para después sobregirarse al ritmo persecutorio de “Media Vida”, el track más oscuro y pesado del disco. 

El punto de quiebre del álbum es “Nuevos hechos emergen”, que comienza electrónico y en loops hasta que entra la voz susurrando. A cada estrofa retoma el fervor declarativo y rebelde del principio del álbum a la vez que se asienta en la mitad del disco como el track raver de 0%. Se mezclan la represión y la depresión, la urgencia de querer romper todo y lo agotador de habitar una época donde impera la esterilidad.

“Quiero limpiar la sangre de la represión / Quiero romper los cascos de la represión / Quiero tocar en el fin de la represión  / Queremos paz pero no es suficiente / No es un hit, es una declaración / Saturando en medio de la depresión”.

Encarando el final del disco nos encontramos con un trío potente. “Yo no disparo, yo soy la bala” te arranca del sillón con una señal titilante que explota al caer un riff de guitarra, mientras el cantante te amenaza. En “Cosas que no puedo contar”, Winona Riders baja su propia frecuencia a un ritmo de hipnosis controlado para seguir buscando una nueva sensación. Unos platillos anteceden guitarras rocanroleras que inauguran “Santo sagrado de las traiciones”, el último track cantado del disco, con una lírica que coquetea entre la religión y el paganismo, partiendo del martirio propio. 

El disco termina con dos temas instrumentales, “Winona bootlegs” de guitarras frenéticas rocanroleras, y “0%”, un track que va apagando el disco de a poco, generando un clima de transición entre una hora de Winona Riders y el silencio que sigue cuando 0% termina.

En esta entrega, Winona Riders se saca los anteojos negros para mirar a su público directamente a los ojos. Esta vez el mensaje es claro y no quieren distraídos al costado del camino. En un disco ecléctico que les permitió oscilar sonoramente entre lo novedoso y lo que ya saben que funciona, la banda hizo su declaración de principios más transparente y no están dispuestos a que pase desapercibida.


Escuchá 0% de Winona Riders y más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.

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