the drama

“The Drama”: una comedia romántica igual a todas y, al mismo tiempo, igual a ninguna

La película que está en boca de todos continúa en la cartelera bonaerense.


The drama inicia cuando Charlie (Robert Pattinson) ve a Emma (Zendaya) leyendo en una cafetería y se acerca a hablarle bajo la torpe mentira de haber leído el mismo libro. A pesar de que la interacción resulta atropellada, dos años más tarde, Charlie está repasando ese mismo momento para escribir su discurso de casamiento (en el cual rápidamente entendemos por qué son una pareja entrañable y con futuro).

Todo marcha más que bien hasta una semana antes de la boda, cuando deciden hacer una cena para probar la comida y bebida que servirán en el evento, junto con la amiga de Emma, Rachel–interpretada por la gran Alana Haim– y su marido. Es ahí que Rachel rememora una suerte de juego que su marido y ella habían hecho antes de casarse: revelarse el uno al otro lo peor que hicieron en sus vidas.

Inmediatamente la pareja pone la pregunta sobre la mesa, pero no sin antes asegurarse de que todos vayan a responderla. Y acá es donde la campaña de marketing de The Drama propone las revelaciones de cada uno como un secreto, lo cual lejos de quedar en el bait, vale la pena mantenerlo en suspenso hasta ver la película. Sin embargo, basta hablar de los valores negativos o positivos de las historias que cada uno cuenta. Rachel cuenta algo bastante grave, pero entre vino y vino, la cuestionan vagamente y su anécdota se desvanece en la conversación como un simple error del pasado. Cuando llega el turno de Charlie, no es capaz de rememorar nada malo, por lo que termina mencionando un hecho de su infancia que nadie acepta como respuesta válida. Ante su incapacidad de contestar, deciden indagar en Emma, que, ebria y risueña, confiesa una idea sumamente oscura que dio vueltas en su cabeza durante su adolescencia pero que, sin embargo, nunca llevó a cabo. Esta idea es tan oscura que inmediatamente cambia la percepción que todos tienen sobre ella, al punto de que desconfían de que se trate de la misma persona con la que creían tener un vínculo.

Es a partir de entonces cuando la comedia romántica se torna en una suerte de drama. El casamiento llega en cuestión de días y la agenda está llena de reuniones y actividades en pareja, pero Charlie no ve a Emma igual que antes. El conflicto romántico gira alrededor de una pregunta implícita: ¿conozco realmente a quién quiero que me acompañe por el resto de mi vida? Pero a su vez, en el plano moral, plantea otra pregunta bastante interesante: ¿pensar en algo morboso y rumiar sobre esa idea en nuestro cuarto… basta para convertirnos en culpables o es necesario el paso a la acción para serlo?

Estas cuestiones pesan sobre cada mínima cosa que Charlie hace con ella, a pesar de que él intenta negar su incertidumbre hasta a sí mismo. Esta disyuntiva es muy atractiva y resulta aún más atractivo que se la trabaje con un tono cómico y satírico, tanto en lo formal (el montaje es particularmente destacable) como en la construcción de los personajes y gags. Y para ampliar cómo la comedia se genera, en parte, por los mismos personajes basta observar a Charlie, que no tiene ideales firmes ni tampoco la fuerza como para imponerse ante sus propias dudas. Si bien hace lo posible por humanizar a Emma e intenta profundizar en su pasado para entenderla mejor, la complejidad es tal que excede su capacidad de limitar el bien y el mal. Mientras Rachel toma una postura radical, juzga a Emma y deja de hablarle, él busca motivos constantemente para estar del lado de Emma y, a la vez, en su contra. Es ese espiral neurótico y la manera en la que se desborda hacia el final, lo que le da al espectador la distancia suficiente para reírse.

La virtud de The Drama recae en cómo logra la convivencia de diferentes géneros en simultáneo. Sobre todo teniendo en cuenta que el secreto de Emma pone sobre la mesa un tema actual e incómodo sin desarrollarlo, sino más bien sólo para señalarlo. Y en este sentido, el in crescendo del casamiento y el clímax, logra capturar todo eso que estuvo presente a lo largo del film en cuestión de un par de secuencias, remitiendo a películas como Relatos salvajes (Damian Szifrón, 2014) o Melancholia (Lars von Trier, 2011).

Sin embargo, el ancla de la película está en el género romcom aunque no lo parezca. Charlie, en su propia paranoia y desesperación por comprender sus límites, podría llevar a cabo las peores cosas que jamás ha hecho. Así la pregunta del inicio podría retrucarse, pero esta vez para Emma. ¿Conozco realmente a quién quiero que me acompañe por el resto de mi vida?

Así, logra tomar forma y sentido toda la historia, porque el eje de The Drama es una historia de amor, con un pretexto que no pertenece a ese mundo, pero sin embargo consigue ser excusa para retomar la vieja pregunta y la misma respuesta de siempre: ¿qué es el amor más que el intento de entender al otro aún hasta cuando parece una tarea imposible?

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