Lisa Scha Colapso El Maquinal

Lisa Scha: “‘Colapso’ me dejó esa enseñanza: la necesidad de escribir para sobrevivir”

Lisa Scha habló con Indie Club sobre Colapso, su último disco de estudio, su fragilidad a la hora de escribir canciones y su próximo show en Maquinal el 28 de mayo.


Desde 2023, con Posesa, Lisa Scha viene construyendo su mundo de electro-pop y, en 2025, con Colapso, terminó de consolidar ese universo. Una pieza de 15 canciones donde reafirma su posición como una de las nuevas artistas que marcarán la escena del pop nacional y en la que, con una dosis extra de drama, Scha muestra sus vivencias e inseguridades dentro de un mundo tan hermoso como horrible.

En una charla con Indie Club, Lisa contó cómo fue el proceso de composición, la búsqueda de hacer una obra conceptual y extensa, y la seguridad que encontró a la hora de exponerse en sus letras. Además, comentó cómo ve el pop argentino en la actualidad y habló sobre su trabajo como compositora en Tanya en el Crucero, el último EP de Juana Rozas.


– Bueno, salió Colapso ¿Cómo estás después de tantos meses con el disco encima?

Muy bien. Creo que salió en un momento raro para mí, como siempre el fin de año, que me resulta extraño. Pero me contenta. Siento que fue una liberación poder sacar todo eso a la luz y también renovar un poco la energía para seguir avanzando con el proyecto.

Cuando tenés algo ahí guardado —un disco o lo que sea que estés por sacar— hay algo que queda suspendido. Y cuando finalmente lo largás, se reactiva algo de la búsqueda personal también. Como artista, como persona que hace música y que quiere seguir haciendo cosas nuevas.

– Me gustó mucho el concepto del nombre del disco porque las letras reflejan ese momento de colapso personal y artístico ¿La música funciona como una válvula de escape para vos?

Sí, totalmente. Para mí es fundamental. Yo no sé qué haría si no pudiera escribir. El disco y la música son un camino real de escape para poder transitar lo que me pasa.

Tengo emociones muy particulares, oscuras incluso, y este disco me hizo entender todavía más que necesito sentarme a grabar, escribir, probar cosas en la compu para poder atravesarlas y superarlas.

Creo que Colapso me deja esa enseñanza: la necesidad de escribir para sobrevivir. Suena dramático, y yo soy bastante dramática también (risas), pero lo siento así.

Mi diario es el disco. No escribo un diario íntimo; escribo canciones. Y quizás ahí tampoco cuento toda la verdad literal, pero sí puedo construir algo más grande alrededor de esas emociones. La música es mi forma de hablar.

– ¿Cómo arrancás a componer? ¿Desde la computadora o desde un instrumento?

Depende mucho de la canción. “Chica”, por ejemplo, nació en la guitarra. “Ilapso” salió más desde el piano. Y después hay temas como “Antichrista” que fueron armados directamente en Ableton, construyendo una base.

El disco tiene esa apertura: no está hecho de una sola manera. A veces encuentro tres acordes en la guitarra y enseguida necesito grabarlos. Soy muy de que, cuando algo pasa a la computadora, recién ahí existe.

Los temas más electrónicos, como “Flashback”, “Arisca” o “Hipersensibilidad”, fueron muy mano a mano con Ableton. En “Arisca”, por ejemplo, no había armonía ni nada; estaba completamente sacada y se fue armando desde ese estado.

– Escuchando este disco y comparándolo con el anterior, se siente algo más “tocado”, más orgánico.

Sí, totalmente. También influye que Santi Toranzo es guitarrista y que en el disco anterior trabajábamos en un estudio donde no teníamos tantos instrumentos a mano.

En Colapso hubo mucho más trabajo con guitarras y también grabamos violines, piano, instrumentos reales. Queríamos salir un poco del MIDI y llevar algunos arreglos a otro lugar.

Fue una búsqueda de ambición sonora también. Si había un arreglo de cuerdas, queríamos grabarlo de verdad.

– Te quería preguntar por Santi, productor fundamental de tu discografía ¿Qué encontraste en él para seguir eligiéndolo?

Yo ya conocía su música y me fascinaba La Vida Secular, su banda. Cuando empecé a pensar en hacer un disco, apareció él. Nos juntamos a probar una idea y hubo una conexión inmediata. Hay algo de mucho entendimiento entre nosotros. Yo le llevo ideas muy específicas y él sabe cómo transformarlas en algo musical.

Es ambicioso, caprichoso, detallista… bastante parecido a mí en ese sentido. Y siento que ya es parte del proyecto. Igual, para lo próximo también tengo ganas de probar otras dinámicas y trabajar con más gente.

– ¿Ya empezaste a hacerlo?

Sí. Estuve trabajando algunas cosas con otros productores. Hice una colaboración con Bbynito (Juana Rozas) y también algunas sesiones distintas. Me interesa experimentar.

– Tus letras son muy sinceras ¿Te cuesta exponerte?

No, la verdad que no. Curiosamente me siento más expuesta en una nota que en una canción. La música funciona como un canal, como una especie de filtro o contención. Ahí puedo decir cosas muy fuertes sin sentirme completamente desbordada.

Y además, cuando escribo algo, siento que tengo que decirlo. Entonces no dudo demasiado. Puede ser hiriente o incómodo, incluso para mí misma, pero si es real, lo necesito sacar.

– “Chica” parece un punto de inflexión dentro del disco.

Sí, totalmente. Para mí siempre fue el corazón del álbum. Es la canción que mejor resume mi forma de ver el amor, los vínculos y también a mí misma. Tiene algo muy revelador.

Siento que ahí aparece lo que está abajo de todo, la estructura emocional que sostiene el resto del disco. Después de “Chica”, el álbum entra en otra etapa. También musicalmente empieza algo más acústico, más canción, aunque después vuelva a mezclarse con lo electrónico y lo sucio.

– “Ilapso”, el cierre, da una sensación esperanzadora y al mismo tiempo de que dejasta algo ahí.

Sí, creo que tiene que ver con soltar y recordar de una manera menos dañina. Es gracioso porque originalmente la letra era muchísimo más triste y después la cambié. La “reviví”, por decirlo de alguna manera.

Me gusta esa idea del lapso como una caída, pero también como un aviso. Hay algo esperanzador ahí, aunque siga hablando de patrones emocionales que vuelven una y otra vez.

– Elegiste hacer un disco largo en una época donde todo parece ir hacia canciones sueltas o discos cortos.

Sí. Sabía que tenía mucho para decir. Los temas seguían apareciendo mientras producíamos y no podía frenar. Incluso hubo uno que quedó afuera. En un momento sentía que el disco todavía no cerraba y ahí apareció “Mi deseo”, que fue como la pieza final.

Obviamente aparecieron comentarios del tipo “la gente ya no escucha discos largos”, o la idea de meter colaboraciones para hacerlo más “vendible”. Pero no me interesa forzar esas cosas. No puedo obligar a alguien a cantar algo que escribí yo si no tiene sentido real.

– ¿Cuáles son tus principales influencias?

Siempre nombro a Lana Del Rey porque realmente me formó muchísimo. Más que influenciarme directamente en el sonido, me marcó en la manera de pensar una obra: la idea de construir un universo completo.

Hay algo de su crudeza, de lo oscuro y lo incorrecto, que me impactó muchísimo en la adolescencia. Incluso cambió mi forma de cantar. Después escucho muchísimo pop, claramente, pero no me interesa hacer referencias directas tipo “esto suena a tal cosa”. Me interesa más absorber sensibilidades.

– Hay una nueva camada de artistas pop donde aparecen nombres como Juana Rozas, María Wolff y varias más ¿Cómo ves esa escena?

La veo muy interesante. Y sobre todo siento que hay algo colectivo que antes no estaba. Cuando empecé, estaba bastante sola. Ahora siento que se fueron armando lazos entre artistas que hacemos cosas distintas, pero compartimos ciertas experiencias.

Con muchas terminé colaborando o cruzándome: Miranda Johansen, Terra, Juana Rozas, Babeblade… y eso está buenísimo. La industria puede ser bastante hostil, entonces está bueno sentir comunidad, compartir frustraciones y acompañarse. Prefiero mil veces crecer de manera colectiva antes que competir individualmente.

– También empezaste a trabajar como compositora para otros artistas.

Sí, y me encanta. Con Juana Rozas, por ejemplo, fue súper fluido. Ella tenía muy claro lo que quería decir y eso facilita muchísimo el trabajo.

A mí me divierte entrar en universos ajenos, ayudar a otra persona a encontrar las palabras para algo que quiere expresar. Es un rol que disfruto muchísimo y que definitivamente quiero seguir explorando.

– Por último: se viene la presentación del disco en Maquinal el próximo 28 de mayo ¿Qué podemos esperar del show?

El show busca trasladar el universo de Colapso al vivo. A mí me importa muchísimo la parte performática. Queríamos hacer algo más grande, pero sin perder cierta intimidad.

La banda creció y ahora somos más personas en escena, además de Santi y yo, voy a tener un coro de tres chicas con las que vamos a interacturar durante el show, y donde cada una es más grosa que la otra. También hay un trabajo visual y de puesta bastante fuerte. 

Hasta ahora veníamos haciendo shows mucho más precarios, literalmente enchufándonos y tocando. Esta vez hay una construcción más pensada. Es la primera vez que siento que el proyecto tiene una puesta integral más grande.

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