
Camionero sale a la ruta con “Pruebas de contacto”, su tercer álbum de estudio
El mes de mayo llegó con un nuevo episodio en la potente epopeya de la banda.
Camionero, esos que “parecen dos, pero son un montón”, lanzó su tercer álbum de estudio titulado Pruebas de contacto. Un sonido que en el pasado fue un juego de intenciones con base en el blues y el rock pesado, hoy es una identidad definida de constitución robusta y dirección clara.
En lanzamientos anteriores, Joan Manuel Pardo y Santiago Luis supieron incorporar lo groovero, lo reflexivo e incluso lo pop desde la base de un sonido potente. Aunque tocar varias puntas sea una consecuencia de la destreza y no un resultado de la indefinición, Pruebas de contacto parece superar algo de ese coqueteo en pos de un norte definido. A esto tal vez haya colaborado el desarrollo de su movimiento y sus seguidores: el éxito de “Tracción a Sangre”; el estreno de La Transmisión; y el crecimiento de El Acoplado, brazo autogestivo de la banda encarnada en la comunidad. Aquella consolidación que se fue dando sobre los márgenes llegó al centro para parir esta obra.
Acero, camión, acoplado, motor, tracción, revoluciones. Estas son algunas de las imágenes que hacen a la semántica de la banda y que llegan a la cabeza, en tiempo real, durante la primera escucha. Toda esa connotación metálica, kinética y naftera es traída de lleno al espíritu del álbum, sellando por fin la comunión entre el sonido y toda esa potencia simbólica contenida en el universo incipiente de Camionero. El resultado es una ecuación que reparte menos: el guiño pop de los coros y la cepa canchera del blues están, pero la canción no se deja dispersar por ellos. Son los quiebres, los cortes abruptos y las voces comprimidas los que cargan los temas al hombro. Esto constituye el hecho fundamental de Pruebas de Contacto: su sonido prioriza llegar a destino minimizando las diletancias y los juegos al costado del camino.
La obra se compone de diez canciones que suman poco más de cuarenta y un minutos de duración. Un machaque implacable inaugura el disco con el primer tema, titulado “MALA SUERTE, VARÓN”. Las guitarras se acoplan, como las velocidades de un motor, hasta volverse vertiginosas cantando “Sigo la secuencia de lo natural / el negocio astuto de esta sociedad”. Observaciones del presente social con un sonido que podría ser emblema del álbum y que, según ellos, les sale natural.
Los Arctic Monkeys en “AMULETOS”, Franz Ferdinand en “BOTON DE PÁNICO” y Pappo en “BUSCO LA PAZ”, son algunas de las referencias e influencias de estilo incorporadas. Todas aportan caballos de fuerza a este motor que atraviesa la ruta de forma impiadosa. Desde la primera marca, Camionero se sube al 18-wheeler y le pega derecho hasta el octavo tema “CATEDRALES”, donde el disco desacelera de forma considerable. Al dúo ya le es costumbre finalizar cada álbum en tonos reflexivos, contemplativos y hasta dulces, que marcan un contraste agudo con el resto del runtime. Tal vez sea una cuestión de marca personal. O tal vez sea un recordatorio de que más allá de la potencia y el sonido agresivo, una mirada introspectiva y sensible atraviesa e inspira a los Camionero.
La gira de Pruebas de Contacto para el 2026 ya fue anunciada con fechas en el Teatro Flores (CABA) y shows en Salta, Jujuy y Tucumán para el mes de junio. Llenen el tanque y nos vemos en el norte.
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