
Spaghetti Western: “La canción latinoamericana nos abrió un mundo nuevo”
En la previa de su debut en el Lollapalooza Argentina 2026, Spaghetti Western habló con Indie Club sobre su presente creativo, la búsqueda latinoamericanista que atraviesa su nueva música y el camino que llevó a la banda mendocina a uno de los escenarios más importantes del país.
Spaghetti Western, una de las bandas más representativas de la escena mendocina actual, atraviesa un momento clave en su recorrido. El grupo será parte del line up del Lollapalooza Argentina 2026 y se presentará el viernes 13 de marzo, en la primera jornada del festival, en lo que marcará su debut en uno de los escenarios más importantes de la música a nivel nacional e internacional. La invitación llega en medio de una etapa de crecimiento sostenido, luego de un año intenso de giras, lanzamientos y consolidación dentro del circuito alternativo argentino.
En la previa de ese paso por el festival, el grupo habló con Indie Club sobre su presente artístico, el proceso creativo detrás de su nueva música y el recorrido que los llevó hasta este momento. Tras una gira nacional e internacional durante 2025 —que incluyó presentaciones en Rosario, Córdoba, San Luis y Chile y culminó con un show a sala llena en Niceto Club— la banda continúa expandiendo su público mientras trabaja en el material que formará parte de su próximo álbum, un proyecto conceptual con una mirada latinoamericanista y una búsqueda cada vez más introspectiva y espiritual.
– El año que viene se cumplen diez años de su primer disco. ¿Cómo los encuentra hoy como banda?
Francisca Figueroa: Justo estamos haciendo un disco nuevo y, de alguna manera, también aparece la necesidad de volver a traer esa esencia del primer disco. Las bandas intentamos todo el tiempo sostener esa esencia que hizo que todo sucediera. Entonces estamos aprendiendo mucho de qué fue lo que nos inspiró en aquella época y qué es lo que nos inspira hoy.
La pregunta es cómo traer eso a las temáticas actuales que nos atraviesan como banda y también entrar en un lugar conceptual mucho más grande e interesante que el que teníamos hace diez años.
Y también está todo lo que pasó en el medio: tocar en lugares y festivales que en su momento ni imaginábamos. La presentación de ese primer disco fue muy grande para nosotros. Nunca habíamos tocado en un teatro a sala llena. Fueron más de mil personas en nuestra provincia, en el teatro de mayor capacidad de Mendoza. Para nosotros fue algo enorme. Entonces hoy también volvemos a preguntarnos qué fue lo que hizo que todo germinara.
Tomi Lazzaro: También estamos trabajando este disco de una manera distinta a como trabajamos los anteriores. Creo que este disco es como la culminación de todos los trabajos anteriores: la forma de trabajar, de pensar las cosas. Tiene un poco de todo lo que hicimos antes.
– Por lo que fui escuchando de lo que adelantaron del próximo disco, parece haber una búsqueda en las raíces latinoamericanas. ¿Qué influencias sienten que los atravesaron mientras lo están componiendo?
FF: Desde el inicio de la banda no había tanta influencia latinoamericana. Yo escucho mucha música latinoamericana y me interesa mucho el folclore argentino y de la región, pero creo que en la banda eso empezó a aparecer más claramente en Yarará, que fue el último EP que hicimos.
En realidad empezó en los shows en vivo. A mí me gusta recopilar cantos latinoamericanos que son cantos de trabajo o cantos que no están ligados a instrumentos, sino solamente a las voces. Empecé a meter eso en los shows porque me gustaba que el espectáculo tuviera algo más cinematográfico.
A partir de ahí se empezó a abrir en la banda un lugar más folclórico. Nunca en un sentido literal: siempre es desde la influencia. No usamos el esquema rígido del folclore, sino que lo adaptamos a lo que hacemos nosotros.
Y cuando uno empieza a meterse en la música latinoamericana también se encuentra con las temáticas, los cantores, la historia. Es inevitable: entrás en una culturalización mucho más profunda. Nuestras generaciones por ahí se habían separado un poco de eso, pero siempre vuelve a aparecer. El folclore es un saber de los pueblos que resurge en distintos momentos.
En ese camino encontramos una perspectiva latinoamericanista que dialoga mucho con las narrativas que venimos trabajando como banda: el mensaje, el discurso, el lenguaje.
TL: También cambió la forma en que pensamos a la banda. Durante mucho tiempo nos pensábamos como una banda de Mendoza o de Argentina. Y en un momento empezamos a pensarnos como una banda latinoamericana.
Eso amplía mucho el horizonte y nos permitió jugar con otras texturas y otras formas de pensar la música.
FF: Además Latinoamérica tiene una biodiversidad enorme de tradiciones. Por ejemplo, el ritmo de 6/8 aparece en muchísimos lugares del continente y tiene formas distintas según la región.
Cuando decís “canción latinoamericana” parece algo simple, pero detrás hay un filtraje de muchísimas tradiciones. A nosotros nos inspira mucho y sentimos que también está pasando algo generacional: vuelve a aparecer ese espíritu latinoamericanista.
– En su último EP aparece una recuperación de raíces más cercanas. ¿Tienen artistas o bandas referentes en esa búsqueda?
FF: Nosotros hicimos una distinción entre “latino” y “latinoamericano”. Cuando decíamos latino pensábamos más en algo como Calle 13, por ejemplo: sonidos más del Caribe o de Centroamérica.
Nuestra búsqueda va más hacia lo latinoamericano en un sentido más amplio, incluso más sudamericano.
Para mí hay bandas más antiguas que trabajaron mucho esto: Los Jaivas, Los Kjarkas y muchos cantores de esa generación. Y después también artistas como Calle 13, Manu Chao, Chico Trujillo o Ana Tijoux, que trabajan una canción latinoamericana con un discurso fuerte.
También es importante entender que Latinoamérica no es una sola cosa. No es lo mismo la música de la cordillera de los Andes que la del Caribe o la del Pacífico. Cada región tiene su identidad, y esa diversidad también se va filtrando en nuestra música.
– Escuchando su último EP aparece un enfoque bastante espiritual. ¿Cómo los atraviesa esa dimensión en sus vidas?
FF: Creo que siempre estuvo presente. Incluso antes del EP ya aparecían palabras o ideas relacionadas con lo espiritual o con lo sagrado. Con Tomi conectamos mucho también desde experiencias personales, no solo desde la música. Y empezamos a pensar cómo integrar eso dentro de la narrativa del EP.
Quizás lo más evidente aparece en las letras, porque es lo más directo para quien escucha. Pero ahora, con el EP y con el disco que estamos armando, siento que todo eso está más enfocado, más alineado.
También creo que la música en sí misma nos acerca a la espiritualidad. Seguro te pasa con alguna banda que escuchás desde hace años y te preguntás por qué sigue siendo tan importante para vos.
Para mí tiene que ver con que la música te pone en un estado con vos mismo y te hace recordar cosas que a veces ni siquiera podés explicar. Hay discos que escuchaste a los 16 años y siguen siendo importantes hoy. Algo se encendió en vos.
Y cuando hablamos de espiritualidad también aparece la pregunta de qué es. ¿Es Dios? ¿Es una religión? ¿Son los amigos? Cada persona lo vive distinto.Pero creo que todos alguna vez sentimos algo así. Puede ser una noche en la montaña, en silencio, mirando el cielo, y sentís que hay algo que no sabés explicar.
– También da la sensación de que las letras son muy personales. ¿Les genera pudor exponerse de esa manera?
FF: A veces sí. Cuando estábamos componiendo hubo momentos en los que pensaba: “Esto quizás es demasiado personal, capaz debería guardármelo”.Pero después también me doy cuenta de que hay gente que necesita escuchar esas cosas. Personas que sienten algo parecido pero no saben cómo expresarlo. Y si para mí es más fácil ponerlo en palabras, está bueno compartirlo. Incluso lo veo con mis compañeros de banda, que a veces escuchan algo y dicen: “Siento exactamente eso”.
TL: A mí me pasó escuchando algunas de las maquetas del disco. Un día estaba muy alterado, medio mal, y me puse a escuchar uno de los temas. Sentí como si me lo estuvieran cantando a mí. Me largué a llorar.
Creo que eso también es lo que tiene este trabajo: lo podés escuchar colectivamente, pero también en un momento muy íntimo y sentir que te está hablando directamente.
– La escena musical argentina muchas veces está muy centrada en Buenos Aires. Sin embargo, en Mendoza surgieron muchas bandas fuertes. ¿Qué creen que pasó ahí?
FF: Tengo varias teorías. Una es el trabajo y la constancia. En nuestro caso nunca fue tanto pensar “queremos tocar en tal festival”, sino trabajar mucho y hacerlo bien. Pero también creo que hay algo histórico. En los años 60 se creó en Mendoza el movimiento del Nuevo Cancionero, impulsado por Armando Tejada Gómez y otros artistas. Ese movimiento tuvo mucha influencia en toda Latinoamérica y fue parte de la base de la Nueva Canción. Mercedes Sosa, por ejemplo, desarrolló gran parte de su carrera inicial en Mendoza.
Ese manifiesto también generó cruces entre géneros que antes no se cruzaban tanto: el folclore con el tango, con el rock, con otras músicas. Para mí todo eso dejó una huella cultural muy fuerte.
TL: Y también hay algo de inspiración entre los propios músicos. Cuando ves que alguien de tu ciudad llega lejos, pensás: si él pudo, yo también puedo. Además hay mucha cooperación entre bandas. Compartimos músicos, equipos de trabajo, escenarios. Hay un espíritu bastante fraternal entre las bandas mendocinas.
– ¿Tienen relación con otras bandas de la escena mendocina?
TL: Sí, bastante. El año pasado hicimos un festival en Mendoza para el Día de la Primavera donde tocaron Gauchito Club, Pasado Verde, La Skandalosa Tripulación y nosotros. También compartimos muchos músicos. Por ejemplo, los vientos que tocan con nosotros también tocan con otras bandas de la escena. Eso genera mucho intercambio y aprendizaje.
– ¿Qué significa para ustedes tocar en el Lollapalooza?
FF: Es un orgullo enorme. También es un reconocimiento a todos los años de trabajo.
Hace algunos años tomamos la decisión de trabajar de una manera mucho más enfocada y profesional. Estar hoy tocando en el Lollapalooza es un reflejo de ese camino. Además lo lindo es que el contacto surgió de manera bastante directa: invitamos a gente de la producción a vernos tocar y, después de varios shows, nos propusieron participar. Eso también nos dio mucho orgullo.
– El público del Lollapalooza es muy particular. Hay gente que va específicamente a verlos, pero también muchos que pasan por curiosidad. ¿Cómo se preparan para eso?
TL: La lista del show está pensada para ese contexto. Pero no queremos que sea un show impositivo, como tratando de conquistar al público. Más bien queremos proponer algo. Si a alguien le interesa, buenísimo. Y si no, hay más de cien bandas para escuchar.
FF: Yo estoy preparado para tocar frente a treinta personas o frente a miles. Igual el show sí está armado con una narrativa y una energía que intenta captar la atención. Pero sin dejar de mostrar lo que realmente somos como banda.
