
Perras on the Beach en el C Art Media: una noche de puchos y un reencuentro que nadie pidió
Luego de años de inactividad, Perras on the Beach regresó por una noche al venue del barrio de Chacarita para celebrar el décimo aniversario de Chupalapija, su álbum debut.
La consigna de anoche era peculiar, pero clara: la peor banda de la historia celebraba un disco que nadie pidió. Por eso, los creyentes se acercaron al C Art Media para ser parte de una noche dedicada a los amigos, los puchos y las sustancias espirituosas. Así lo anunció el cura que se hizo presente para recitar las primeras palabras del show, antes de dar paso a la mítica música de Star Wars, compuesta por el eterno John Williams, y que dio paso al esperado regreso de Perras on the Beach.
El conjunto mendocino volvió por una noche después de años de parate para festejar el décimo aniversario de Chupalapija (2016), su disco debut, convertido hoy en una obra de culto. Para quienes no vivieron el auge de la escena indie entre 2014 y 2018, es difícil explicar qué significa Perras on the Beach. Cómo transmitir la emoción de “Puchos”, el romanticismo fisura de “Tuca” o el rock atravesado por el desamor de “Ramona”. Por suerte, anoche hubo miles de personas que sí lo entendieron, e incluso jóvenes que llegaron tarde a aquella época, pero que aun así se subieron a este barco que mezcla música alternativa y absurdo. Su recompensa fue poder disfrutar estas canciones en vivo por primera vez.

Los chicos tocaron con la segunda formación de la banda: Simón Saieg (voz y guitarra), Bruno Beguerie (bajo), Ignacio Laspada (guitarra), Rodrigo Martínez (sintetizadores) y el debut absoluto de Bautista Sainz en batería. De todos modos, no se olvidaron de enviarle un saludo a Usted Señalemelo, la formación original del grupo, cuyos integrantes, según bromearon Simón y Bruno, terminaron siendo los hermanos “exitosos”. Pero entre chiste y chiste también hubo lugar para un regalo: una versión trash de “Agua marfil”, con Saieg leyendo la letra desde el celular, riéndose y asegurando que era el peor de los hermanos.
No fue un recital tranquilo, ni cerca. “Me voy de casa, y esta vez no llevo nada. Y no pienso volver, porque… me voy a Australia” o “Porque si no despierto, no estoy con mis amigos” fueron algunas de las frases que se gritaron como mantras mientras los pogos, la cerveza volando por el aire y un humo espeso se apoderaban de todo el C Art Media. Además, el grupo preparó un par de sorpresas para la ocasión, entre ellas un cambio de instrumentos que dejó a Bruno como frontman para interpretar “Una vela”, de Intoxicados, y la invitación a Turrobaby para sumarse al himno trash “Municipálida”.

Pero si algo hizo que la banda siempre destacara fue su costado bizarro. ¿Y qué más bizarro que invitar a Ariel, icónico integrante de Los Grosos, a cantar “Elena no te vayas”, de Más Grandes que Nunca (2008), en medio de “Puchos”? Desde el escenario volaban cigarrillos Camel mientras un espíritu quinceañero se apoderaba de todo el lugar. ¿El remate? Un beso dedicado a Brenda Asnicar, que no pudo asistir porque estaba enferma, y un tributo perfecto en su honor rememorando a “Las divinas”.
Desplegando su costado más rockero e incentivando al público a entregarse a los pogos, Perras on the Beach se despidió de su gente por vaya a saber cuántos años más, confirmando que el tiempo los ubicó en un lugar de culto. No solo por la música, sino también porque generan una ambigüedad difícil de explicar: te gustan o no te gustan. No hay término medio con ellos. Uno se sube al barco o se queda perdido en el camino. Porque el amor por Perras, a veces, se define simplemente con una tuca en la bermuda.
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