Superchunk niceto argentina

Superchunk trajo a Niceto tres décadas de indie rock urgente y vital

En su primera visita a la Argentina, los estadounidenses repasaron clásicos y material reciente con la misma energía que los convirtió en héroes de culto.


Los últimos años han sido generosos con los amantes del indie norteamericano de los 80 y 90. Pavement, Dinosaur Jr. y Yo La Tengo son apenas algunos de los nombres que pasaron por Buenos Aires como parte de la seguidilla de visitas post pandemia. Pero más allá de los pesos pesados, la recuperación del circuito indie internacional también permitió la llegada de algunas figuritas bastante más difíciles.

Tal es el caso de Superchunk, que debutó en el país el pasado martes con un show en el lado B de Niceto. Formados en Carolina del Norte a fines de los 80, suenan como si alguien hubiese agarrado el punk melódico, conservado toda su urgencia y reemplazado buena parte de su rabia por entusiasmo. Menos melancólicos que Dinosaur Jr., menos abrasivos que Hüsker Dü y más acelerados que Pavement, pero igual de esenciales para entender una parte importante del indie estadounidense.

superchunk argentina

Si no alcanzaron la notoriedad de algunos de sus contemporáneos, no fue por falta de credenciales. Tienen un disco producido por Steve Albini, ayudaron a fundar Merge Records (sello fundamental para el indie moderno y hogar de artistas como Arcade Fire y Neutral Milk Hotel) y su influencia puede rastrearse en bandas posteriores como The Get Up Kids o Jawbreaker.

Ese estatus de culto hizo que el martes estuvieran exactamente quienes tenían que estar. Alejados de las convocatorias más grandes de otros nombres de la época, el de Superchunk fue un show para convencidos. Si habías sacado entrada, ya sabías qué esperar: indie rock urgente, guitarras distorsionadas, estribillos melódicos y una energía que rara vez suelta el acelerador.

Capitaneados por Mac McCaughan en voz y guitarra, los estadounidenses se presentaron en gran forma. El repertorio alternó favoritas del público, joyitas menos transitadas y material reciente con naturalidad.

superchunk niceto batería

El puntapié inicial llegó con “Slack Motherfucker”, corte de su debut homónimo de 1990. Desde ese momento quedaron claras las reglas del juego: guitarras rápidas y filosas, baterías que empujan constantemente hacia adelante, un bajo inquieto acompañando el frenesí general y la voz aguda de McCaughan, siempre más preocupada por transmitir urgencia que perfección técnica.

Entre clásicos como “Skip Steps 1 & 3”, perteneciente a No Pocky for Kitty (que este año cumple 35 años, como recordó el propio Mac), también hubo espacio para canciones de Songs in the Key of Yikes, álbum que editaron en agosto del año pasado. “Bruised Lung”, “Care Less” y “Everybody Dies” fueron algunas de las elegidas.

Teniendo en cuenta que se trataba de una primera visita al país, más de uno probablemente hubiera firmado una noche dedicada exclusivamente a las viejitas. Pero a la hora de la verdad, las canciones nuevas encajaron dentro del repertorio como parte natural de una banda que sabe seguir sacándole jugo a su fórmula.

Mac McCaughan superchunk argentina

Porque si algo dominó la noche fue la consistencia sonora del grupo. Superchunk sabe perfectamente cómo quiere sonar. La palabra que más viene a la cabeza es energía: todo parece estar siempre a punto de desbordarse. No tienen el costado oscuro del grunge ni la sofisticación arty de otros exponentes del indie. En cambio, hay algo profundamente juvenil en sus canciones, aunque ellos ya no lo sean.

Por una hora y media, el grupo se convirtió en los cincuentones más adolescentes que hayas visto. McCaughan conquistó al público intentando hablar en español, haciendo morisquetas con la guitarra y sonriendo como alguien que disfruta lo que hace. Lo más seguro es que sea el caso.

superchunk niceto 2026

Momentos destacados no faltaron. “Hyper Enough”, quizás lo más cerca que estuvo la banda de tener una suerte de hit, funcionó como una perfecta síntesis de su propuesta: melodías pop enormes escondidas debajo de una muralla de guitarras ruidosas, interpretadas por músicos que parecieran haber tomado demasiado café antes de subir al escenario.

“Driveway to Driveway”, por su parte, mostró la otra cara de Superchunk en Niceto. Una de las joyas de Foolish (1994), la canción permitió bajar un cambio sin abandonar del todo el impulso que caracteriza a la banda. Debajo de la velocidad y la distorsión apareció una veta más melancólica, recordando que detrás de todo el ruido siempre hubo una banda capaz de escribir composiciones sensibles.

Más allá de la influencia histórica, los discos clásicos o el estatus de culto, Superchunk sigue funcionando por algo mucho más simple: sus canciones transmiten una vitalidad difícil de fabricar. Treinta y cinco años después, siguen tocando indie rock como si todavía fuera la mejor idea del mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deslizar arriba

Hola! Si querés utilizar esta imagen, escribinos!