
Lewis OfMan en Niceto: un poco de amor francés
El productor y DJ francés hizo su debut absoluto en suelo argentino con un show plagado de programaciones, sintetizadores y bajos, con un french touch sublime que rememoró las mejores épocas del género.
Dentro de todas las cualidades que tiene el argentino, una es la de adoptar ciertas cosas de afuera como propias. Uno de los ejemplos más claros de los últimos tiempos de ese fenómeno fue la venida de Oasis al país. Pero a veces no se trata solo de una banda, sino de una cultura entera. Ese es el caso del french touch, que desde los 90 no paró de dar artistas pioneros en el mundo de la electrónica. Daft Punk, Justice y Air son algunos de los más emblemáticos y, más cerca en el tiempo, L’Impératrice. Todos tocaron una o más veces en suelo nacional, pero todavía faltaba que una pieza clave del estilo francés se presentara acá: Lewis OfMan.
Se hizo esperar, pero por fin vino. Y qué mejor escenario que Niceto para recibirlo. Lejos de parafernalias y relleno innecesario, Lewis se hizo presente solo con su set de teclados, su carisma y un juego de luces que acompañó a la perfección todas las atmósferas que fue creando a lo largo de la noche. El puntapié inicial lo dio “Don’t stop”, de su último disco de estudio 50KWTTS, donde las guitarras distorsionadas empiezan a tomar las riendas de su nueva búsqueda sonora y marcaron que no iba a ser una noche tranquila.

El funk no faltó con canciones como “Such a good day” y “Electronicity”, pero un punto fuerte a destacar del show fue la habilidad del artista para conectar varias culturas. Puso a cantar en coreano al público con “Seoul disco night”, demostró su conexión con Argentina hablando en un español casi perfecto y no faltó un momento volador, cantando en francés en “Je pense à toi”.
Vale también destacar el sonido de la velada. Fuerte, pero de una manera amable. Se podían sentir los bajos en el pecho y, como si manejara el ritmo del corazón, sincronizaba a todas las personas en un tempo perfectamente irregular. Así, logró que el público transitara por distintos estados, desde la rave hasta el house, en un repaso perfecto por toda su discografía.

No faltaron sus grandes hits, como “Las bañistas” y “Attitude”, aunque el gran momento de la noche se lo llevó “Smash”, con Lewis convirtiéndose por unos minutos en la sombra de Prince y disparando todos sus poderes desde una guitarra sónica por momentos. Lejos de frenar ahí, regaló un solo magistral en “Frisco blues”, con la bandera argentina de fondo y casi mil personas flotando sobre sus melodías. El broche de oro de la jornada fue “Siesta freestyle”, su mayor hit, para despedirse lentamente en fade out.
Así, Lewis OfMan demostró que no tiene nada que envidiarles a sus antecesores franceses y consolidó su relación con el país, generando el ambiente ideal para volver más pronto que tarde. Porque, al final, como diría la canción del eterno Indio Solari, el argentino solo necesita un poco de amor francés.
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