
Isla Mujeres: “Hoy en día, guardar silencio pareciera ser un acto de resistencia”
La banda platense, ahora mudada a Capital, habló con Indie Club sobre Viaje inaugural, su introspectivo quinto álbum de estudio.
En un presente marcado por el vértigo, la exigencia de producción constante y el ruido blanco de las redes sociales, decidir parar la pelota es casi una postura política. Después de golpear la mesa con Barato ideal —aquel trabajo rabioso, directo y ruidoso que capturó como pocos el pulso áspero de su época—, Isla Mujeres reaparece con Viaje inaugural, un quinto disco de estudio que funciona tanto como un refugio de calma como un nuevo punto de partida.
Para esta nueva entrega, el quinteto platense conformado por Amparo Torres (voz y guitarra), Elena Radiciotti (voz y bajo), Faustina Sagasti (voz, batería y percusión), Aziz Asse (percusión y samples) y Juan Francisco Obregoso (guitarra y sintetizadores) armó las valijas y se aisló durante nueve días en los estudios La Casualidad, rodeados de naturaleza, mar y tranquilidad en Quequén. El resultado es un álbum de atmósfera reflexiva y autocrítica, centrado en la transformación, el movimiento y el constante redescubrimiento de la identidad colectiva.
En diálogo con Indie Club, la banda repasa la cocina de este retiro creativo, la necesidad del silencio como acto de resistencia y la emoción de volver a ponerle el cuerpo a sus canciones en el vivo.
– ¿En qué momento empezó a tomar forma Viaje inaugural? ¿Hubo un punto de inflexión en el que se dieron cuenta de que ya había un disco ahí?
Viaje inaugural comienza, toma forma y se consolida como disco durante nuestra estadía en los estudios La Casualidad en Quequén, donde hicimos un retiro de nueve días y compusimos un montón de canciones. Hacia el final de esas jornadas, el último día, elegimos los temas que estaban más armados, les dimos un orden, lo escuchamos todo junto y ahí sentimos que efectivamente teníamos un disco.
– ¿Qué estaba pasando alrededor de ustedes cuando empezaron a escribir estas canciones? ¿Hay algo del contexto de esos meses que inevitablemente haya quedado impregnado en la obra?
Si bien las canciones fueron compuestas casi en su totalidad en Quequén, alguna idea de letra venía de antes. Pero el contexto en el que fueron tomando forma fue rodeadas de la naturaleza, del mar, de los barrancos y de un estudio con un montón de chiches para jugar y componer. Creemos que hay mucho de ese entorno que quedó impregnado, así como cuestiones personales que marcaron el rumbo del álbum. Hoy, con el disco terminado y con un relato bastante cerrado, nos damos cuenta de que los acontecimientos que nos fueron ocurriendo —por ejemplo, la mudanza que tuvimos varios de nosotros hacia Buenos Aires— dejaron su huella. Hablamos mucho de La Plata en las letras, y es muy loco porque lo hacemos justo en un contexto en el que nos vinimos a vivir a la Capital. El entorno siempre marca el resultado de la obra, a veces de forma directa y reconocible, y otras de manera más sutil.
– Hay algo paradójico en el título: un “viaje inaugural” supone un punto de partida, pero ustedes llegan a él con toda una historia previa. ¿Qué sienten que están inaugurando con este disco?
Es verdad, perfectamente podría ser el nombre del primer álbum de una banda y en este caso es nuestro quinto disco. Pero como Isla Mujeres es un proyecto muy ecléctico, que explora siempre nuevos géneros y diferentes formas de componer, en un punto Viaje inaugural es un nuevo punto de partida. De hecho, es el primer disco que componemos entre los cinco. Es volver a empezar y salir a recorrer nuevos lugares.
– ¿Cómo fue el proceso de reunir las canciones y llegar al sonido final? ¿Partieron de una idea previa o el concepto sonoro fue apareciendo en la grabación?
Fue un disco que se fue desarrollando a medida que lo íbamos haciendo; no había una idea tan clara o precisa de a dónde queríamos ir. Quizás sí teníamos como punto de partida un sonido que veníamos trabajando en los shows del último año y con las herramientas que disponíamos. El puntapié inicial fue el viaje y, previamente, la visita a algunos estudios en La Plata donde empezamos a maquetar ideas sueltas. Fuimos tomando decisiones sobre la marcha, sin buscar un concepto prefijado o un criterio estético rígido, sino guiándonos por lo que íbamos sintiendo en el momento. De hecho, quedaron temas afuera o a medio hacer. El sonido apareció de forma orgánica, combinando nuestras herramientas con las de amigos y amigas que nos dieron una mano. Eso hace que el resultado se sienta mucho más honesto.
– Barato ideal estaba atravesado por el enojo, la crisis y una urgencia muy directa. En Viaje inaugural, ¿sienten que están hablando desde el mismo lugar o cambió la perspectiva desde la que miran el mundo?
Naturalmente uno nunca está parado en el mismo lugar de un disco a otro, y más cuando pasan dos años en el medio donde cambia nuestra forma de pensar y nuestra vida. Si bien en el trabajo anterior había una furia más explícita y cruda, sentimos que ahora esa postura se manifiesta de otra manera, desde una atmósfera más reflexiva. Es un álbum que habla sobre todo del movimiento, la transformación y el modo en que nos vamos reinventando ante las crisis que nos propone la época. No hubo una búsqueda deliberada sobre qué emociones generar, sino que al ir construyéndolo nos encontramos con una paleta de sensibilidades más amplia: hay introspección, pero también ironía y humor.
– En charlas anteriores definían a la banda como un refugio, pero no como un escondite sino como una zona de libertad. Después de tanto recorrido juntas, ¿qué cosas sienten que pueden desplegar dentro de Isla Mujeres que quizás no harían por separado?
Después de tantos años tocando, viajando y compartiendo escenarios, se genera un código propio dentro del grupo humano que es único. Nos conocemos tanto y aprendimos a trabajar en equipo de una manera que solo se consigue compartiendo mucho tiempo e ideas. La libertad que logramos con ese código no se da en otro lado. Cada quien tiene sus proyectos y sus búsquedas personales, pero dentro de Isla se construye una dinámica irrepetible. Aprendemos a ceder, a brindar y a aceptar. Tener la confianza de caer a un ensayo con una idea suelta y saber que se puede transformar en algo colectivo —o quedar guardada sin presiones— es algo invalorable que solo te lo dan los años de convivencia.
– Y con esa confianza acumulada, ¿qué sigue teniendo de desconocido el proceso de hacer una canción de la banda?
Hacer una canción de Isla sigue siendo un terreno completamente desconocido porque nos dejamos llevar por lo que nos atraviesa en el momento, sin perseguir esquemas ni fórmulas preestablecidas. Una idea que a alguien se le ocurre en su casa es desconocida para el resto hasta que la lleva al ensayo, y una vez que se comparte, se transforma en algo que ninguno de los cinco esperaba. No nos atamos a un género ni a una sonoridad específica. Si hoy nos preguntás cómo va a ser el próximo disco, no tenemos ni idea, y esa incertidumbre es precisamente lo que alimenta y mantiene viva a la banda: la continua novedad de no saber qué vendrá.
– En un momento donde todo parece pedir velocidad constante, lanzar singles a repetición y sobreproducir contenido para redes, ¿cómo fue darse el tiempo y el espacio para abstraerse a hacer un álbum completo?
Hoy en día, hacerse tiempo y guardar un poco de silencio pareciera ser, paradójicamente, un acto de resistencia. La dinámica actual te invita todo el tiempo a opinar, mostrarte y llenar las redes de información hueca. Poder desaparecer una semana a un lugar tranquilo, rodeadas de naturaleza, con el sonido del mar de fondo y con una rutina más diurna y silenciosa fue fundamental para poder concentrarnos en la obra.
– Por último, ¿cómo están planificando el salto de estas canciones al vivo para la presentación oficial?
Nos genera muchísimo entusiasmo empezar a armar el show. Muchas de las canciones las fuimos definiendo directamente en la computadora durante el proceso de grabación, por lo que no tuvieron un rodaje previo en vivo. Así que esta etapa se trata de reencontrarnos con los temas, conocerlos en profundidad y probar variaciones en los arreglos. Inevitablemente, el vivo va a ofrecer una experiencia distinta a la del disco, potenciada por la energía propia del show. En un contexto tan atravesado por la virtualidad, poner el cuerpo, encontrarte de frente con la gente y defender la obra en el escenario es un planazo. Estamos ensayando con muchas ganas y preparándonos para sumar también a varios invitados que nos acompañaron en el proceso.
