
Fantasmas en celuloide: No me Toques presenta “Curaplus”
De camino a su segundo disco No me Toques lanza “Curaplus”, una balada oscura y desesperanzadora
Melancólicas y desesperanzadas, No me Toques se arrastran por terrenos yermos con los fantasmas del pasado a cuestas. “Curaplus” es como una balada lenta y de ritmo monótono que no tiene miedo de enseñar las heridas acumuladas y, antes que intentar hacerlas pasar desapercibidas, las abraza y hace de ellas insignia. Sumado al devastador “DIOS”, pareciera que la rabia desbordada de Matate amor (2024) agotó sus cuerpos y su resto explora territorios donde el dolor, monolítico, se levanta hasta el cielo para proyectar sus sombra terrible.
Y es que “Curaplus” es poco más que el resabio de los vicios y las malas costumbres, el desesperado manotazo de ahogado que a toda costa se aferra a falsas promesas para seguir a flote. No queda nada. Las chicas ya están muertas hace rato y lo que canta ahora son los ecos de esa enfermedad que las arrebató. Por eso los aullidos estirados de Valencia que arrastra el viento; el ritmo fúnebre de fondo; los sonidos espectrales que se repiten como letanía al son de “Curame / ayudame / salvame / no puedo más…” De cualquier forma, la canción se siente como algo que no deberíamos estar presenciando y, una vez realizado el efecto, su magia oscura se apodera de nosotros.
Los fantasmas de mi vida
En un lugar definitivamente incómodo pero seductor, ese atractivo innato de lo prohibido se hace carne en un canto que reclama atención, amor o cariño. Desamparadas, la ruptura o simple desamor envenena el aire, el suelo y el agua para vaciar de vida sus cuerpos. Así el grito se atenúa, la bronca colapsa sobre su propio peso y la icónica energía que desborda en grupo adopta un matiz distinto.
Pero esa esencia punk que dio forma e impulso al grupo en primer lugar está lejos de desaparecer. Como un estertor de ultratumba, “Curaplus” se agita y sacude, va creciendo conforme avanza y nos sumerge en ese clima tormentoso que es la canción. “Tan enferma… / tan enferma…“, repiten como despedida que se revela maldición cuando las nubes explotan y comienza tempestad. La violencia y el odio acumulado que en Matate amor eran vómito y reflujo se transforman en maldición porque, como descubrimos sobre el final, hay cosas que no pueden morir verdaderamente y el punk también puede ser ternura.
Escuchá “Curaplus” de No me Toques y descubrí más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.
