
Pensamientos en fuga en “Diarios de humo”, el nuevo disco de Joystick
La joven banda argentina compartió su último trabajo: melodías de rock fusionadas con nuevas búsquedas sonoras, que dan lugar a letras sentidas, cargadas de sentimientos, anhelos y deseos.
Bajo una propuesta disruptiva, explorando nuevos sonidos y espacios, Joystick lanzó su cuarto álbum, Diarios de humo. Luego de Mil razones para no dormir (2017), Licores furiosos (2019) y ¿Qué dicen tus amigos de vos? (2023), la banda argentina se adentró en nuevas melodías dentro del rock, fusionando estilos alternativos y rompiendo etiquetas. Así, construyó una impronta propia para hablar desde un lugar más personal y vulnerable: un lugar humano.
“Alfombra roja” abre el disco con una guitarra eléctrica y una batería que marcan un tempo fuerte y explosivo. La sensual voz del cantante Pano Benincasa se expande sobre una melodía de rock contundente, creando un clima inmersivo que continúa en “Suerte”, con un despliegue instrumental completo.
“En mí” desacelera el ritmo y regala un momento de suavidad y romanticismo, con la dulce voz de del cantante como protagonista, reflejando la versatilidad musical del grupo. Cada estrofa se vuelve una declaración de amor, al igual que en “Escombros”, donde la banda abre su intimidad desde lo más profundo, bajo una atmósfera de soft rock.
Una nueva propuesta sonora toma el control del disco: “A cambio de nada” introduce sintetizadores y un sonido más denso y marcado, que amalgama a la perfección con un canto sentido. Las letras continúan expresando pensamientos y deseos genuinos, pero en este tema se suma una crítica a un presente sin rumbo, aturdido por voces externas que distorsionan las ideas personales: “El deseo industrial de complacencia universal”. Luego, “Locutor de la contra” mantiene ese despliegue instrumental que invita al oyente a sumergirse en un clima hipnótico.
Explorando nuevos espacios, el álbum presenta un momento experimental en “Boicot”, con un juego de sonidos entre sintetizadores, batería y guitarras que construyen una faceta disruptiva. A continuación, “Intersección” retoma la suavidad: el clima se ralentiza y la batería marca un tempo pausado para darle lugar a una voz cálida que expresa, como en un diario abierto, un mar de sentimientos, dudas y deseos en torno al amor y lo que pudo haber sido. “Comisura” mantiene este pulso romántico y, con una trama sonora más alegre, propone un ritmo que invita a bailar y dejarse llevar.
Hacia el final, “Diarios de humo” aparece como un relato narrado por Fabián Casas, escritor y poeta argentino, que sintetiza el concepto del disco y le da nombre. Allí, como bien lo sugiere el título, emergen pensamientos y deseos que invaden la mente y, como el humo, se desvanecen rápidamente: “Pensamientos que se disipan / el monstruo del silencio que me comió de antemano / otra vez a solas con mi balbuceo”.
“Soviet” retoma un rock intenso y pesado, con un despliegue instrumental potente y una voz profunda y cargada de emoción. Finalmente, “Susurro personal” funciona como el broche de oro del álbum: el tiempo parece detenerse y, bajo una melodía suave, cada acorde invita a viajar hacia otro espacio, sumergiendo al oyente en un clima de contemplación. Cada estrofa abre una ventana a lo más íntimo de la banda: miedos, deseos, tristezas y esperanzas que se entrelazan en un entramado sensible.
Así culmina una obra que confirma la evolución de Joystick: un disco que combina calidad sonora, letras profundas y una instrumentalización que invita a explorar nuevos espacios. Con Diarios de humo, la banda pisa fuerte en la escena nacional a través de una búsqueda renovada, demostrando su versatilidad musical y acompañando el concepto con una propuesta visual que lo potencia.
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