
Babasónicos en Movistar Arena: una noche de pop, versatilidad y euforia
En una show cargado de matices, la banda recorrió su universo sonoro entre el pop, el rock y la experimentación, reafirmando su impronta dentro de la música argentina.
El viernes 26 de junio, el Movistar Arena se transformó en el escenario de una nueva fiesta de Babasónicos. Desde temprano, la emoción se sentía en el aire: no fue solo un show, sino el encuentro con una banda que construyó su propia identidad a lo largo del tiempo.
El inicio marcó el pulso de lo que vendría. Fuegos, luces rojas y una energía firme acompañaron en “Revelaciones aparte”, que irrumpió con fuerza y precisión. Sobre el escenario, la banda desplegó todo su potencial: guitarras, batería, piano y una base sólida junto a los sintetizadores. Sin pausas, “Tiempo OFF” bajó la intensidad hacia un clima más introspectivo, mientras que “Pijamas” terminó de encender al público, que respondió con coros y bailes.

A lo largo del show, Babasónicos jugó con los contrastes. De lo íntimo a lo festivo, de lo sensual a lo efusivo. En “Yo anuncio”, la voz de Adrián Dárgelos tomó protagonismo, mientras que “Fizz” invitó al público a sumergirse en un goce colectivo.
El clima se volvió más cercano con “Miau”, una pausa envolvente, que encontró continuidad en “Las demás”. La conexión con el público ya era total, y “Risa” terminó de consolidar ese vínculo con un Movistar Arena entregado al baile.

El pulso rockero regresó con “Once”, acompañado por una puesta visual hipnótica que reforzó la intensidad del momento. Luego, la banda viró hacia un terreno más sutil con “El maestro” y continuó con dos himnos: “Putita” y “En privado”, dos canciones que atraviesan generaciones.
El tramo siguiente reafirmó la dinámica cambiante del show. “Estoy rabioso” se presentó con un rock pesado, “Labios apilados” suavizó el clima y “Puesto” explotó en una alegría compartida. Más adelante, “Ideas” y “Advertencia” sostuvieron un clima sensual, mientras que “Microdancing” volvió a conectar desde lo emocional con uno de sus hits estrella.

La faceta más experimental apareció con “La pregunta” y “Maracuyá”, donde los sintetizadores marcaron el rumbo hacia un sonido más electrónico y disruptivo. Sin perder energía, “Mimos son mimos” y “Paradoja” mantuvieron al público encendido antes de un nuevo guiño a la historia con “Cómo eran las cosas”.
En el tramo final, el pop volvió a tomar el control. “Bye Bye” abrió la recta final, seguida por “Carismático” y “Yegua”, que elevaron la intensidad entre aplausos y coros. Con la banda completa, “Cocos” y “Y qué” sostuvieron el pulso hasta desembocar en “El colmo”, cierre de una gran noche.

Una vez más, Babasónicos regaló una fiesta en el Movistar Arena. Tema a tema logró construir una experiencia única, cambiante y profundamente viva, dejando en claro que su lugar en la música argentina no responde al pasado, sino a una capacidad constante de reinventarse.
