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Todo Aparenta Normal repiensa los nuevos tiempos en “Canción mata algoritmo”

La banda busca en su nuevo trabajo poner por delante a la canción y a su manera de contestar a lo antinatural de la actualidad.


Canción mata algoritmo es el quinto álbum de Todo Aparenta Normal. Dentro de él, encontramos la mezcla de una naturaleza combativa del arte sobre la nuevas tecnologías. Este relato ya viene desde su anterior disco El último abrazo analógico, de 2020, donde ya pregonaba la revalorización de la sinceridad de las canciones.

Empieza con algunos paisajes plasmados en “Placebo”: la canción abre el disco con sonidos muy electrónicos que se suman a ritmos y que cierra con la voz en seco. En “Rayo” vemos un inicio más tranquilo pero que va explotando mientras sigue en un riff hipnótico que funciona muy bien con la voz de Nicolas Alfieri. La naturaleza también juega fuerte en esta: “Vine a apagar tu incendio / Venus entrando en Marte / estoy vibrando arte / y arte es verte en libertad”.

El primer single del disco es “Kintsukuroi”. En él, van directo a la dicotomía de la fuerza de voluntad humana contra las nuevas tecnologías. También experimentando con los sonidos y melodías que se escuchan durante el tema y el disco: “Abran paso los que quieran entrar / al enero del placer digital / porque el aire trae el plexo solar / expandido”

En “Más mejor”, con participación de Tweety Gonzalez en teclados, se abren de un costado más minimalista que las anteriores canciones para hablar de otro tema que ronda en el disco, la imperfección humana: “Sin dormir, de caminar errante / si no nacimos rotos / ¿qué es lo que nos pasó?”.

Con más colaboraciones, en “El piso es lava” participan An Espil y Evlay (productor que a trabajado con Wos, Nicki Nicole, Ca7riel) en guitarra y en beats. Volvemos al tema principal del trabajo de una manera más literal: “Todo está cambiando de lugar / no pienso buscarle explicación“, acá combinando sonidos electrónicos con la guitarra acústica que recrean ese mundo que quiere plasmar la banda.

El punto más sensible del disco es “Espejo”, con la participación de Lisandro Aristimuño. Muy desde lo interior, siguen las líneas con la naturaleza y la simbiosis que hacen con el cuerpo humano y las energías de los mismos.

El disco vuelve a subir luego de los parones más melódicos en “Hemisferio”. Con un ritmo de batería muy rápido, esta es posiblemente la más movida del trabajo, toda esta que desemboca en guitarras al final. 

“Las agujas del reloj” y “Figuras” son sobre el paso del tiempo. Cómo se sienten ante nuevas experiencias, el perdón y el avanzar. La primera es la más conmovedora del disco, con una voz con efecto de eco que se desvanece y acompañado solo por la guitarra genera un ambiente melancólico.

El disco cierra con “Ya no puedo callármelo” con una atmósfera más oscura y hostil donde se revean la oscuridad: “Si invitás a tus más oscuros deseos / a que me conviden de tu noche interior / para torcer un poco la balanza a mi favor”, estallando todo en un solo de guitarra que da por finalizado el disco.

Todas las canciones fueron producidas por la banda y Tweety González. La mezcla y el mastering estuvieron a cargo de Eduardo Bergallo y las bases fueron grabadas por Nono Di Peco en estudios Unísono.


Podés escuchar Canción mata algoritmo y más lanzamientos del 2023 en nuestra playlist de Spotify.

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