
Ok Pirámides en La Tangente: belleza te llamamos
La noche fría de Buenos Aires estuvo acompañada por la presentación de Te llamamos con ritmos grooveros.
Pasadas las 22hs y con un llovizna inquieta en la puerta, los Ok Pirámides se subieron al escenario con una estética independiente pero marcada; lo elegante se mezclaba con lo inusual entre las luces de La Tangente. Un público variado pero que mantenía un hilo, como si existiera un código de vestimenta predeterminado, obviamente, representado por nuestros protagonistas arriba y la gente abajo.
El comienzo, al igual que Te llamamos, se dio con “Bullshit”, con ese clima denso. Movimientos y luces lentas acompañaban una neblina débil que entonaba perfecto con la estrofa: “Alimentalo, cuidalo / te va a hacer bien / dolores de otros momentos / soltalos / belleza te llamamos”.

Este grove intenso, acompañado de una letra crítica de todo, da como resultado una experiencia hedonista para transitar la noche con estas atmósferas que invitaban al baile lento, pausado pero constante en ese repetitivo ritmo con mensajes tan claros como poeticos.
La hegemonía de este ambiente fue dominada por temas como “Casi transparente”, “Premio” o “Claro que sí”, sonidos viajeros con la lírica típica de los Ok Pirámides daban ese rock espacial con tintes de sofisticación estética en La Tangente. Un viaje completo.

Para invitados, teníamos nombres: el primero fue Sebas Mondragón a cargo de los sintes y partícipe total de la noche, fue uno de los puntos más sólidos dando el detalle final del groove. Por otro lado, para “Joyas”, una mezcla de synth pop con reggae casual, el invitado fue el Alejando “El mono”, baterista de Zona Ganjah quien exponía su amplia experiencia a merced del ritmo fusion.
Acá es donde hacemos paréntesis antes la aparición de Juanse como invitado central de la noche. Tres guitarras para “Nuestra propia velocidad”: distorsión, juegos, miradas, adulaciones y todo tipo de interacciones típicas de escenario de rockandroll. Improvisaciones de punteos junto a Ignacio Jeannot en un mano a mano interesante y concentrado en desvariaciones, solos de guitarras acompañados de cantos sueltos en una extensa actuación por parte del total de la banda. Momento increíble que llenó la sala de celulares grabando como si fuese una ola de luces.
Otro punto a destacar fue la soltura que manejó Julián para llevar a cabo todo el recital con liderazgo y una clara muestra sobre cómo quería realizar el show. Impecable, casi soberbio sobre los tiempos de los ritmos, alusivo a un director marcando cada sonido y aplaudiendo a los suyos por cada acierto dado. Todo esto se explaya en un momento intimo con “Año cero”, uno de los destacados de Te llamamos, que otorga un freno al ritmo lento para ir jugando con variables de las voces y coros (Lolo): “En el año cero / la orientación del cielo / se acerca a tu estrella fugaz / es un poema / adentro de una casa / tu cara de complicidad”.

En otro momento “Cualquier cosa no” rompe el ambiente relajado para sustituirlo por uno más movido a comparación. El agite entra en juego con brazos arriba pidiendo más en el coro a coro. Mismo en los clásicos como “Era una flecha” el ambiente cambia y el sonido nostálgico juega un papel central. Guitarras más precisas e intrincadas acompañan la base de la bateria y coquetean con el sintetizador.
Con un clima frío y desfavorable, los Ok Pirámides crearon el suyo con un disco completo de ritmo y personalidad propia en La Tangente. Acostumbrados a un sonido popero, ahora la mezcla con géneros alejados, dan versatilidad y una chapa de complejidad al manejar con liviandad ese abanico sonoro.
