
Joystick materializó “Diarios de humo” en Niceto Club
Con Niceto como escenario y a poco más de un mes de su lanzamiento, Joystick presentó su último álbum Diarios de humo.
La voz de Fabián Casas, la misma que se escucha en el interludio del álbum, fue la primera en distinguirse esa noche. Suave, fue frenando el murmullo del público para disiparse por todos los rincones de Niceto: “Bitácoras del fracaso, apuntes de la nada… diarios de humo”.
Una nota arrastrada y sostenida irrumpió en Niceto Club y precedió los primeros acordes de “Suerte”, canción que estrena el estilo renovado y mucho más rockero de esta nueva faceta de Joystick. La primera tanda combinó a “Brazos cruzados” y “Salir en TV”, ambas parte de un single de sus primeros años que refrescaron a un público que no tardó en acompañar con saltos, que el rock lo llevaban hace tiempo.

Las luces rojas se tiñeron de azul y, volviendo el aire mucho más nostálgico, comenzó a sonar “Intersección”, seguido por “Comisura”. El momento de los románticos o como diría Pano Benincasa después: “para los blanditos como yo”. La noche continuó con la presentación de la banda y el público aprovecharía la pausa para cantarle a Pano en su día, el feliz cumpleaños.
Por la gracia que tiene azar y casi como si todo fuera parte de una obra teatral, la banda continuó este momento con “Mi día”, canción que guarda implícito un deseo involuntario de cumpleaños: “unas velas que ya no quiero apagar (…) espero que el tiempo extinga este ardor y el siguiente año pueda ser mejor”.
Si antes había sido el momento de los blanditos en el amor, ahora iba a ser el turno de los eternos soñadores, los protagonistas de las historias más comunes de amor: las imposibles. “A cambio de nada”, tuvo de fondo algunas escenas de La dama de las camelias, aquella película de los años ’30, que grabó para siempre la cara de Greta Garbo y marcó los años dorados de Hollywood. Un recurso audiovisual que ya habían utilizado en su videoclip y que suma a la propuesta de la banda por buscar un concepto que integre al álbum con lo audiovisual y la presentación en vivo. “Escombros” es la otra elegida que tiene como invitado a su productor y gran parte del nuevo sonido de Joystick, Dante Saulino. Cuando parecía que ya había quedado olvidada, el momento acústico se cierra con el hit de este álbum: “En mí”.

Aproximándose el final de la noche en Niceto, Joystick pidió disculpas porque el tiempo se hubiera agotado tan rápido y entonaron quizás su melodía más pegadiza, “Tito lo sabe”, seguido por “Locutor de la contra”, donde apareció este personaje de traje y cara derretida, el propio locutor personificado. Con una estética muy lynchiana y conectada con la búsqueda conceptual que persiguió el Diarios de humo, sería el único momento del show en que veríamos a Pano con ese look. Es tan insólito como icónico: un cambio de vestuario pensado solo para acompañar este momento.
Antes de continuar con la última parte del show, surgió una pregunta: “¿Alguien se anima a la viola?”. Un montón de manos empezaron a alzarse, pero las elegidas finalmente serían las de Nacho, nombre que estaba a punto de ser coreado por todos los presentes. “Lo prendo fuego” tuvo ese condimento especial y tan clásico de las grandes bandas de rock pero esta vez, también sumamente íntimo. No solo es emocionante como gesto de confianza y cariño a un público que los acompaña hace casi una década, también lo es por la energía que emanaron juntos y que consumió en ese frenesí lo que quedaría de la noche. Como efecto Mandela parecerá que el show terminó ahí, en esa escena compartida sobre el escenario aunque la noche más bien cerró con “Pasajero”. Para aquellos pocos que sí recuerden el final, quedará el sentimiento de la duda sintetizado en sus letras: “La pregunta fatal de si esto es real o tan solo un sueño“.

