Elementor #41763

Mujer Cebra nace en 2018, antes de que la pospandemia reorganizara la escena under porteña. Tras sus LPs Mujer Cebra (2021) y CLASE B (2023) el trío integrado por Santiago Piedra, Gonzalo Muhape y Patricio García Seminara estrenó Páramo apenas semanas después de No esperes nada, adelantos de su próximo disco.

En algún momento frío del último año, mientras las oficinas del microcentro se vaciaban y la gente volvía a su casa después del trabajo, Mujer Cebra entraba a una oficina alquilada sobre Corrientes, una solución medio de emergencia después de quedarse sin lugar para ensayar. Recién después de las seis de la tarde podían tocar fuerte hasta la madrugada. Ahí hicieron gran parte de la preproducción del disco nuevo.

Páramo tampoco termina de explicar mucho hacia dónde va el disco y ellos parecen disfrutar bastante de eso. Adelantan un álbum imposible de resumir en un solo género, colores distintos, donde cada canción podría pasar por un proyecto diferente. Al primer adelanto incluso lo tenían guardado desde antes del primer disco. Capaz por eso tiene algo raro atemporalmente, como si perteneciera a una versión más ingenua de la banda pero atravesada por todo lo que vino después.

Sus letras parecen escritas desde un lugar emocionalmente agotado, donde todo parece poder romperse de golpe. Pero aun así nunca terminan de sonar solemnes. Siempre aparece una melodía pop escondida abajo del ruido.

En este último single aparece una primera persona desgastada buscando una forma de anestesia.

“Quiero olvidarme todo / quiero decirte la verdad”.

Borrar y confesar en este universo son movimientos parecidos, intentos de terminar con algo.

Después nos dice:

“Quiero torcer la realidad
Algo se rompe ahora
Fue por tener una reacción de más”.

Abandona la idea de redención, torcer la realidad es alterar el relato o negociar con lo que pasó. Y nosotros no sabemos qué es lo que se rompe pero podemos identificarnos con la sensación de haber hecho algo que tuvo consecuencias irreversibles.

Por eso el momento más triste del tema no es el más explícitamente triste.

“Siento que tengo que hablar de primaveras brillantes / Quiero volver a empezar y que todo sea como antes”.

No dice “quiero una primavera brillante”. Dice que tiene que hablar de ella. Como si existiera una obligación de nombrar el futuro con entusiasmo cuando ya no sabe cómo hacerlo. El deseo real es recuperar una percepción anterior del mundo. Pero volver a empezar y que sea como antes son dos deseos incompatibles, y la canción lo sabe.

Por eso nos deja una sensación tan rara. Hay melodías abiertas y cierta luz apareciendo, pero abajo sigue funcionando el cansancio de alguien que todavía quiere creer que existe una versión más limpia de sí mismo, a pesar de sentir que llegó tarde.

Musicalmente el tema ocupa un lugar extraño dentro del universo de Mujer Cebra. La nostalgia esta vez deja entrar algo más “luminoso”. El ritmo tiene una insistencia medio kraut / post punk, y el bajo con una distorsión bastante marcada, termina de definir el clima del tema. Y cuando aparecen esas voces altas y casi plegarias en “primaveras brillantes”, después del solo brusco y roto de guitarra, termina de cerrar el trance loopero en el que nos metieron.

No parecen interesados en construir un sonido único y fácilmente reconocible. En lugar de usar los adelantos para ordenar el mapa del disco, pareciera que los están usando para desorientar. Y es lo más interesante del momento actual de la banda.

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