
Dean Wareham repasó el universo de Galaxie 500 en un show íntimo en Niceto
El músico repasó canciones de Galaxie 500 y su proyecto Luna en una noche etérea, íntima y cargada de nostalgia indie en Niceto.
Dean Wareham, guitarrista y cantante de la legendaria Galaxie 500, se presentó el martes en Niceto Club. Uno de esos shows que durante años parecían imposibles: una noche para seguidores del indie de culto, de ese cuya verdadera dimensión aparece solo recién décadas después.
Porque al igual que The Velvet Underground, referencia inevitable y repetidamente citada por el propio grupo, Galaxie 500 pertenece a esa categoría especial de bandas que marcan bandas. Quizás no conozcas sus discos, pero es muy probable que hayas escuchado ecos de su música en docena de artistas posteriores: guitarras reverberantes, bases de batería y bajo repetitivas hasta el trance, canciones que parecen flotar en cámara lenta.
Wareham llegó justamente para reafirmar que ese legado sigue vivo. El puntapié inicial fue “Flowers”, primer tema del primer disco de Galaxie 500. Más regreso a las bases, imposible. También funcionó como declaración estética: la música abriéndose paso entre el humo, lisérgica pero extrañamente abrazadora.

El sonido de Galaxie siempre tuvo algo fantasmal. Una versión particularmente etérea y melancólica del rock alternativo estadounidense de los 80, donde las baterías minimalistas funcionan menos como explosión que como pulso hipnótico, dejando espacio para que la guitarra explore texturas y repeticiones. Pero basta de poesía barata. Porque el show también tuvo momentos concretos. Y varios muy buenos.
El instrumental extendido que cerró “When Will You Come Home” fue uno de los puntos altos de la noche, mostrando la química entre Wareham y sus compañeros de ruta: Britta Phillips en bajo y voz (también compañera de Dean en su segunda banda, Luna) y Roger Brogan en batería, colaborador habitual del músico desde hace años.
La presencia de Phillips abrió además la puerta a varias rarezas que difícilmente hubieran aparecido de otra manera. Una de ellas fue “Listen, the Snow Is Falling”, el cover de Yoko Ono que Galaxie 500 había reinterpretado en su tercer álbum con Naomi Yang, bajista del grupo, en voces. Esta vez, Britta tomó ese lugar en un escenario casi completamente a oscuras, mientras Dean y Brogan apenas emergían desde el fondo para acompañar el cierre instrumental de la canción. Uno de los momentos más íntimos y conmovedores del recital.

Phillips también fue contrapunto ideal de Dean en “Bonnie and Clyde”, clásico francés escrito por Serge Gainsbourg e inmortalizado junto a Brigitte Bardot. Durante unos minutos, ambos parecieron encarnar a la famosa pareja de forajidos, pero trastocado por la sensibilidad adormecida y nocturna que siempre caracterizó a Wareham.
Sin embargo, los mayores picos emocionales llegaron con los favoritos del público, feliz de escuchar finalmente en vivo canciones ya gastadas de tanto sonar en vinilo, o más acá en el tiempo, Spotify. Ahí apareció “Strange”, donde la voz frágil y desapegada de Dean, esa que casi siempre parece venir desde otra habitación, fue ganando intensidad a medida que el narrador se acercaba a la desesperación.
Más adelante, “Fourth of July” despertó una pequeña lluvia de celulares levantados gracias a uno de los estribillos más hermosos y accesibles del cancionero de Galaxie 500. Entre tema y tema, Wareham también se mostró bastante conversador: agradeció varias veces al público por pagar la entrada y hasta recordó la visita de Luna a Buenos Aires en septiembre de 2001. “Por suerte ahora ya está todo arreglado”, ironizó, en referencia tanto al país como a la marcha universitaria que había tenido lugar ese mismo martes.

En los bises llegó “Tugboat”, clásico indispensable de Galaxie 500. La canción crece lentamente, casi sin que uno lo note. La instrumentación se despliega de a poco, como una flor abriéndose, mientras Wareham vuelve a demostrar cuánto puede construir con apenas unas pocas notas y una estructura repetitiva.
Y para el cierre, otro de sus trucos favoritos: transformar un cover en canción propia. Esta vez fue “Ceremony”, de New Order, interpretada por Wareham desde hace años. En clave slowcore, el subgénero cuyo sonido Galaxie ayudó a definir mucho antes de que tuviera nombre gracias a su predilección por los tempos lentos, la canción pierde algo de urgencia, pero gana atmósfera y melancolía.
Antes de Dean
La apertura estuvo a cargo de Tigre Ulli, el proyecto de María Zamtlejfer, una de las fundadoras de Las Ligas Menores. Con un indie suave y atmosférico, perfectamente alineado con el espíritu de la noche, logró conectar rápidamente con un público que claramente compartía referencias.

“Somos muy fans, como todos ustedes. Me transpiran las manos”, confesó María entre risas. El archivo dice que no miente. Las Ligas Menores habían versionado “Flowers” en español (“Flores”) y tocado covers de “Strange” alguna que otra vez. Círculo completo.
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