mujer cebra inhibidor

La metamorfosis digital de Mujer Cebra en “Inhibidor”

En su tercer disco, la banda abandona parte del imaginario que la definió para construir un universo atravesado por lo digital, la transformación y nuevas formas de sentir.


Toda transformación implica perder algo para encontrar otra cosa. Es un salto al vacío y, muchas veces, dejar atrás una identidad. En una era donde todo es transitorio y lo poco sólido que conocemos se desvanece con el tiempo, eso es algo que todos nos tenemos que hacer cargo. 

Hay discos que funcionan como una continuación y otros como una ruptura. Inhibidor, el tercer y esperado disco de Mujer Cebra, pertenece al segundo grupo. Uno que encuentra más historias y sonoridad a través de la digitalidad más que la calle y lo urbano. Ya no es tan gris o negro, sino un azul cibernético.

Desde los singles, Inhibidor ya parecía diferente, aunque no tuviera ni forma ni voz. La rabia ya no estaba, o mejor dicho, se había transformado hacia otra dirección, siendo este disco un mapa gigante con muchos ejes. La banda desde hace un tiempo estaba enfrascada en no tener que rendir tributo a ninguna etiqueta, si esa era la búsqueda, con este disco lo encontraron. Si ya antes Mujer Cebra sonaba a Mujer Cebra, ahora quieren romper para volver a construir. Y además seguir sonando a la banda.

Es un disco que conecta con su época, pero no desde el lado directo. Inhibidor no es un disco tecnológico porque tenga máquinas o sintetizadores. Lo es porque construye un mundo donde la experiencia humana parece filtrada por la lógica digital. Trata de imaginar esa conexión con la esfera digital desde afuera, tratando de capturar y traducir el código de época que es difuso, hasta alterado por demasiados estímulos y movimientos. Y queda bien desde ese imaginario. La forma transhumana de Mujer Cebra, donde ver y revivir al pasado es pecado. La banda mata a la nostalgia y al pasado con una puñalada al corazón.

 “Siento que tengo que hablar de primaveras brillantes / Quiero volver a empezar y que todo sea como antes”

“Páramo” es un inicio lento y denso, fruto de ese bajo distorsionado que pone otra sensación hasta que puede ser esquiva para el que se acostumbró a su disco homónimo y Clase B. Son otros los sonidos que encuentran.  

Desde un primer momento aparece eso agotado de la realidad. Condensa fuertemente esa rabia en decadencia donde todo se puede romper. Es un inicio sin futuro imaginable. Como si el mundo se te fuera de las manos y no puedes percibir tu propia realidad sin sentir angustia o nostalgia en búsqueda brillante. El mundo es oscuro, tenemos que tener lugares donde resguardarnos: “Quiero torcer la realidad / algo se rompe ahora / fue por tener una reacción de más”.

Inhibidor nunca deja de sonar a Mujer Cebra. Lo interesante es que amplía ese lenguaje hacia otros lugares como en “Tiempos violentos” o “El $ de esto”. Es arriesgado tomar un camino así cuando tus dos anteriores discos se mantienen dentro de una línea y que fueron aclamados. En el segundo sí sale un poco más esa batería que parecía más condensada en los primeros temas. Y algo muy importante que parece una marca distintiva, esas melodías pop tristes siguen siendo un lema o el aura de las canciones. 

Si antes estaban marcado por una arquitectura y fachada porteña muy marcada y urbanizada, acá cambia rotundamente eso. Habla sobre una realidad borrosa como en “sigo buscando”. Una ubicación más de este mapa sonoro de Mujer. Dentro de un amplio espectro del rock alternativo, la banda deambula entre el noise, el kraut y momentos que recuerdan tanto a Placebo.

“Vivir despiertos” crea una atmósfera de paz que choca con la ira de los primeros temas. Una especie de respiro con la guitarra acústica, la melancolía que sigue intacta sobrevolando en cada línea de bajo: “Parecías dormir / Soñábamos las ganas de vivir / despiertos”. Esta se corta con “en ese instante” que es un golpe desde el comienzo muy drástico que se va evaporando.

Lo que sigue haciendo muy bien Mujer Cebra son esas canciones pop tristes con la capacidad de encapsular todo en un estribillo. “No esperes nada” consigue capturar esa sensación. Capaz la que tiene más concordancia lírica y musical con los anteriores trabajos, aunque siendo muy arraigada a este nuevo mundo de canciones.

“Me siento bien” actúa de forma cinematográfica desde un inicio: “Después de ir / Vuelvo de algún lugar / Último tren para volver a casa”. A veces parecía un poco pesimista el disco. Este tema te da esperanza, es gigante a lo épico. De todo lo borroso que podía pasar a ser el disco, está controla ese dolor.

La convergencia entre lo digital y lo humano se verá más en “Ctrl v” y “Otra noche más”. Es un tema de electro rock por momentos, este es el mapa que traza la banda a este punto. Esa forma de convergencia analógica y digital en todo momento. Eso es la base, la tesis central, de la siguiente canción: “Tiempo de empezar una nueva historia / Calle circular sin retorno”.

“CUAL ES MI NOMBRE?” parece la versión más cercana que Mujer Cebra estuvo de construir una oda cyberpunk, donde aparece más como clima existencial que como referencia estética. Esas formas de combinar la vida carnal, lo místico con lo digital. Un inhibidor es un elemento, aparato o sustancia que frena, bloquea o disminuye una función, un proceso químico o una señal electrónica, acá al parecer dejaron todo pasar. “Sé que va a venir” es eso humano que siempre esperamos, que va a llegar en cada momento donde parece perdido todo. Es un tema luminoso. Desde el comienzo de la guitarra, hay algo brilloso terminando como inicio, con cantos de pájaros.

Para el final, los cambios son eso, cambios. Esta búsqueda por la combinación del corazón humano medio cyborg de Mujer Cebra funciona. No deja atrás esos discos que saco y que parecía ser un hito pandémico o una reivindicación de un sonido particular de la ciudad, sino que es la búsqueda por algo más grande. Los tiempos cambian, el ser humano también, lo digital también lo hace constantemente y se mete cada día en nuestros sistemas. La banda atraviesa las pantallas, las ansiedades y las nuevas formas de sentir. Inhibidor no rompe con Mujer Cebra. Rompe la idea de que una banda tiene que quedarse quieta para seguir siendo ella misma.


Escuchá Inhibidor de Mujer Cebra y más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deslizar arriba

Hola! Si querés utilizar esta imagen, escribinos!