
Mugre elige la distorsión y el enojo en su segundo disco
La santísima trinidad reafirma su identidad punk con su segundo disco de estudio.
Con un álbum homónimo de 10 temas, Mugre, la banda integrada por Mariana Michi en bajo, Sofía Naara Malagrino en batería y Jazmín Esquivel en guitarra (todas también en la voz), se consolida con un sonido oscuro y potente. Los comienzos de cada tema capturan la atención desde el primer segundo y el disco encuentra un muy buen equilibrio entre los momentos más contenidos y las explosiones de intensidad.
En un presente donde gran parte del indie avanza hacia los sintetizadores, las melodías suaves y las letras introspectivas, Mugre pisa fuerte con punk rock, distorsión y enojo. Hay una personalidad sórdida y visceral. Las letras hablan desde un lugar de confrontación, sin pedir permiso ni disculpas, y hacen de esa rabia uno de los motores de la obra.
“Sus gritos” abre el disco de Mugre con un ritmo ágil. La voz se muestra segura, aunque contenida, mientras los gritos en segundo plano refuerzan la sensación de peligro y funcionan como si fueran las voces que resuenan en la cabeza de quien narra. La letra, premonitoria, dice: “Sigue el sonido que tiembla en la oscuridad / presiento algo, no sé a dónde me va a llevar / sigo tus pasos hacia la clandestinidad / todo está roto, no mueras en esta ciudad”.
“Histeria“, acompañado por un videoclip dirigido por Camila Kohn, profundiza esa intensidad. Las tres integrantes, vestidas de blanco, escriben con aerosol rojo la palabra “Histeria” sobre un colchón mientras repiten a los gritos: “Histeria / todo lo que nos dijimos / histeria / de nuevo”. La interpretación vocal es desbordada y convierte la repetición en un estallido.
La intensidad Mugre baja con “Sexo en la playa” y deja ver el lado más sensible de la banda.
“Los de siempre” vuelve a levantar la temperatura con una estructura in crescendo que desemboca en uno de los momentos más bailables del disco. La guitarra se destaca especialmente y la letra admite distintas interpretaciones: “El tiempo se disuelve como mi paciencia / no quiero olvidarme del pasado / siguen opinando de lo que nos pasa / desde arriba se van congelando / nunca faltan los de siempre a explicarnos / que los malos no son malos, son humanos”.
En “Evitándola”, una voz desesperada pregunta una y otra vez “¿Cuánto falta?”, mientras la batería sostiene la tensión. La letra transmite el agotamiento de alguien que ya no puede sostener una situación: “No quiero tu ansiedad / no me la banco más / esta es la última / ya me quemaste”. El tema termina con un quejido desesperado de descarga.
Tras el clima más contenido de “Tun tun”, con una voz apagada y un pulso insistente, el disco cierra con “Te olvidarán”, una despedida que mantiene la oscuridad y la fuerza que recorren todo el álbum.
Mugre es un disco que reafirma la identidad de La Santísima Trinidad sin buscar concesiones. En un panorama donde predominan las texturas suaves y las emociones contenidas, la banda elige la distorsión, el enojo y la urgencia.
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