
Six Sex lleva su fantasía hipersexual al formato álbum con “ULTRA”
El primer álbum de Six Sex convierte el exceso en concepto: rave, erotismo y sobreestimulación al servicio de una fantasía pop propia.
¿Genia deconstructivista del pop o epítome absoluto de la grasada? Depende de a quién le preguntes, Six Sex puede ser una cosa, la otra o incluso ambas a la vez. Admiramos su capacidad de hacernos sonrojar, pero a veces la pasada de rosca de sus letras nos hace frenar dos segundos a preguntarnos si no es demasiado.
Sea como sea, su pop hipersexualizado hasta el absurdo difícilmente pasa desapercibido. Con Six Sex todo está llevado al exceso: culos, tetas y pijas multiplicados por mil sobre bases de electrónica y pop al palo. Su disco debut no podía tener mejor nombre que el de ULTRA.
El salto de la artista al formato LP llega luego de varios proyectos de media duración que la vieron coquetear con distintos géneros que conducen invariablemente a la pista de baile: reggaetón, pop, house y la corriente experimental del neoperreo. Pero si trabajos anteriores como Area 69 (su colaboración con La Finesse del 2022) se basaban en su mayoría en guiños al dembow, el RKT y la electrónica latina más reconocible, en ULTRA el hilo conductor es con mayor claridad la rave.
Desde el comienzo queda claro. “Ultra Terrorific Fantasy” abre el disco con percusiones metralleta cercanas al gabber, sintes que luego se deslizan hacia el house y la voz glitcheada de la artista. “Yo no soy tu pornstar”, dispara Six Sex entre el caos. La propuesta del disco parece vivir justamente en esa contradicción: explotar una estética hipersexual mientras se resiste a quedar reducida a objeto de consumo.
“Not Ur Mom” baja apenas las revoluciones hacia un electropop más liviano, si bien no menos provocador. “Aunque me chupaste las tetas yo no soy tu mamá”, tira en una de esas frases diseñadas para levantar cejas, antes de desafiar: “Lo que a mí me divierte seguro te va a asustar”. El tono general de ULTRA funciona así: una provocación donde el chiste, el coqueteo y el desafío se mezclan constantemente.
A la par, la producción combina referencias inteligentes y variadas a la electrónica, no solo contemporánea sino también de los 80 y 90, filtradas por la lógica deconstructiva del pop actual. Tal es el caso de “Bitch Up”, donde sintes acid house se mezclan con un guiño explícito a “Smack My Bitch Up” de The Prodigy para uno de los cortes más orientados al dance duro y abrasivo.
El pop cunty de “Fuchi” también guiña al big beat noventoso, a la par que la rave se revela como uno de los hilos conductores del disco, con todos sus excesos y bajones incluidos. Hay algo decadente que se filtra constantemente en ULTRA: una sensación de saturación, de fiesta llevada demasiado lejos. Por momentos, incluso, el álbum llega a sentirse levemente opresivo.
Es por eso que se agradecen los cambios de ritmo. “Boyfree” aporta un respiro desde un electropop más juguetón, sostenido por un lead melódico cercano a la euforia. “Caliente”, por su parte, frena un toque el EDM para revivir el costado reggaetonero de la cantante. Arranca con un beboteo a cappella antes de desembocar en un perreo espeso que samplea “A Who Seh Me Dun” de Cutty Ranks, una figura histórica del dancehall jamaiquino.
“Love Me Hate Me” mezcla su personaje de femme fatale hipersexual con guiños al imaginario erótico japonés. “Soy una dolly en un tatami”, canta, mientras el estribillo insiste sobre la dualidad “Love me, hate me”. La idea está ahí, aunque el disco no siempre se detiene a profundizar en esos conflictos internos. En gran parte, ULTRA prefiere la repetición hipnótica, el mantra y la sobreestimulación antes que el desarrollo narrativo.
Uno de los puntos altos llega con “Humo”, un reggaetón lento y sinuoso que encuentra a Six Sex en su faceta más magnética. La repetición deformada de la palabra titular construye un clima extraño y seductor, mientras la canción avanza más desde la tensión que desde la explosión explícita. Sí, siguen apareciendo frases desaforadas (“Me imagino su chota dentro de mi concha”), pero acá también hay algo más cercano al coqueteo y al calentamiento progresivo. “Hay tanta tensión sexual / Me pregunto qué podría pasar”, lanza juguetona la cantante.
“My Wet Pussy”, en cambio, funciona como la contracara inmediata: sexo explícito, frontal y sin demasiado juego previo. Quizás uno de los momentos menos memorables del disco, especialmente rodeado por el reggaetón demente de “Pantalom” y el asalto techno de “Beauty Privilege”.
El cierre llega con “No More Porn”, una última declaración de principios sobre electrónica erótica. Ahí aparece finalmente un guiño directo hacia quienes consumen el personaje Six Sex como fantasía: “My human body is not your fetish / My human body is my fetish”. No es nuestra muñeca, nos recuerda.
Con 16 canciones, ULTRA puede sentirse por momentos excesivo incluso para sus propios parámetros. No todos los temas dejan la misma huella y cierta saturación termina siendo parte inevitable de la experiencia. Pero quizás también sea intencional, parte del asalto sensorial que propone la artista.
Six Sex nunca termina de responder del todo la pregunta inicial sobre deconstrucción versus grosería a lo bruto. La cantante nos provoca y bebotea, dejándonos al borde del clímax. Nos calienta y al instante siguiente nos recuerda que no somos parte de la fantasía, apenas espectadores de ella.
Más que explicarse, ULTRA nos sumerge de lleno en el imaginario hipersexual, irónico y decadente de Six Sex para que saquemos nuestras propias conclusiones. Y ahí parece residir buena parte de su gracia. Six Sex no vino a hacernos acabar. Las conclusiones corren a cuenta del propio oyente.
Escuchá ULTRA de Six Sex y más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.
