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Charli XCX deja atrás el club y tantea un nuevo sonido en sus dos últimos singles

Tras declarar la muerte de la pista de baile, la cantante presenta “Rock music” y “SS26”, dos adelantos que exploran nuevas ideas con resultados dispares.


“La pista de baile está muerta, así que ahora hago rock”, dijo, y nos confundió. Tras años de encontrar en la música de club buena parte de la inspiración para sus mejores canciones, Charli XCX decidió este año decretarle la muerte al boliche. Guiño insólito a los rockeros y una traición para quienes la seguían desde Cemento.

Quizás consciente de que el truco publicitario era medio boludón, rápidamente salió a dar explicaciones. Que no es “rock convencional” y que en realidad nunca dijo que fuera a sacar un álbum de rock. Como sea.

En ese gesto de decretar “año cero”, había algo medio pomposo que inevitablemente hizo ruido. DJs como John Summit y Rochelle Jordan salieron a defender la música dance, mientras que Madonna publicó en Instagram: “Si tu pista de baile se siente muerta, tal vez estás tocando la música equivocada”. ¿Un palito para Charli?

No es la primera vez que Charli XCX parece despegarse de una versión anterior de sí misma. En 2024, tres años después de la salida de Crash, insinuó que aquel disco había sido un intento de pegarla en el mainstream, que hoy ya no lo soporta demasiado, y llegó a decir que hacer hits radiales “no es para lo que nació”. Ahora, aparentemente, el dance tampoco le alcanza. ¿Dónde queda entonces la verdadera Charli si cada nueva etapa viene acompañada de un “esa ya no soy yo”?

En fin: para venir con tanto bombo y platillo, el nacimiento de la Charli rockera resulta bastante menos revolucionario de lo esperado.

“Rock Music”, el primer single de esta nueva era (ahora hay que tener una era sí o sí), no termina de estar a la altura de semejante declaración. Y la propia Charli tenía razón cuando al final admitió que esto “no es realmente rock”. La canción sigue anclada en muchos de los elementos de sus discos anteriores: bases electrónicas, voces glitcheadas, autotune generoso y la producción hiperprocesada de A.G. Cook, arquitecto histórico de buena parte de su sonido.

El “rock” aparece más bien en un riff de guitarra repetido obsesivamente a lo largo de la canción, funcionando como anclaje melódico. Más cerca de la lógica insistente de “Robot Rock” de Daft Punk que de Charli intentando sonar como la música que escucha tu papá. Lo segundo quizás hubiese sido más arriesgado. También bastante más difícil de vender.

El problema es que “Rock Music” se siente inacabada. Corta de golpe a los dos minutos y nunca termina de desarrollar del todo su idea. El estribillo aparece poco y sin la pegajosidad que suele volver irresistibles las mejores canciones de Charli, mientras el riff principal —cinco notas básicas repetidas — da la sensación de quedarse corto.

Flota la sospecha de que parte de esa precariedad es deliberada: ironía, deconstrucción, “miren qué consciente soy de todo esto”. Las letras parecen apuntar justamente hacia ahí. “Nos besamos los unos a los otros, verdaderas vibras insestuosas / (sabía que les gustaría eso)”, canta sobre sus amigos en un momento, combinando provocación calculada con un tono de “estoy en el chiste, tranquilos”.

Y ahí aparece el que podría ser el verdadero problema de esta nueva etapa. Hace poco, Charli dijo en una entrevista: “La música no es importante, la narrativa es lo que importa”. ¿No podemos volver a Brat o How I’m Feeling Now, que de alguna manera lograban las dos cosas al mismo tiempo?.

Por suerte, no hubo que esperar demasiado para ver cómo seguía la historia del rock-que-no-es-rock. Apenas dos semanas después nos llega “SS26”, y la sensación inmediata es que quizás “Rock Music” simplemente fue una mala elección de single presentación.

Porque acá sí empieza a haber algo más interesante. La canción se sostiene sobre una base mínima (batería y bajo secos, casi esqueléticos) mientras Charli se concentra en lo que mejor sabe hacer: melodías vocales realmente fuertes. Las guitarras, por su parte, ya no parecen un accesorio conceptual agregado para justificar la “era rock”, sino un color más dentro de la composición.

Todavía falta ese gran momento de euforia o explosión pop que termine de elevar la canción, pero “SS26” encuentra algo que “Rock Music” no lograba: ganas de volver a escucharla. Hay detalles que se quedan dando vueltas, como esos sintetizadores cálidos que aparecen hacia el cierre, en contraste con el abrupto “al carajo todo” con el que terminaba el single anterior. Más canción, menos manifiesto.

Charli sigue en su mambo deconstructivista, claro. En “SS26” parece satirizar las disculpas públicas convertidas en performance de prensa (“No lo hice, incluso si lo hice / escribí una muy buena disculpa en la app de Notas”). Pero esta vez hay algo musicalmente más sólido debajo del comentario meta.

Y aunque seguramente ella odiaría la comparación, ahí es donde inevitablemente vuelve a aparecer Brat. Porque más allá del personaje y del discurso autoconsciente, la razón por la que ese disco funcionaba era bastante simple: podía ser irónico, gracioso y subversivo— sin dejar de ser música pop excelente.


Escuchá “Rock music” y “SS26” de Charli XCX y más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.

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