todo lo que extraño la chica del cumpleaños

“Todo lo que extraño”: el afecto como refugio y cambio en el nuevo disco de La Chica del Cumpleaños

El dúo santafesino vuelve con un disco íntimo y luminoso sobre el amor, el crecimiento y lo que queda cuando algo cambia.


La Chica del Cumpleaños lanzó a finales de 2025 su nuevo disco, Todo lo que extraño. Luego de su debut en 2023 con La gracia de no estar solas y un año largo de producción, la banda presenta un nuevo trabajo: un álbum donde apuestan aún más por su sonido y sus letras, donde el proyecto se percibe más maduro.

El dúo pop conformado por Juliana Cúneo y Lucho Paolantonio se mezcla con dulzura, melancolía, amor y colores vibrantes. Ya desde el nombre da un dejo de dejar algo atrás y verlo, pero que también te invita a pasarla bien ante todo. Como si en un mismo cóctel convivieran Bandalos Chinos, Salvapantallas y una versión santafesina filtrada por una emocionalidad local de Foster the People.

Realmente no me quiero marchar

Todo lo que extraño arranca con “Salió mal” y empieza de una forma melancólica y triste. La particularidad que tienen acá, que en trabajos anteriores no aparecía tanto, es que cantan ambos y se superponen capas de voces. Son esos detalles como las armonías o los cruces de voces los que les dan otro sabor a las canciones. Un “no me quiero marchar” que se vuelve cuerpo, como si quisiera vivir para siempre en el otro: “Es que no sé cuándo vas a llegar / Vas a irte si ya me estás empezando a odiar / Vos ya te uniste a mi cuerpo y total, somos lo mismo / Ya no se entiende si quisimos ser diferentes / pero algo nos salió mal”.

“El plan de mi año” trae dulzura acústica confortable  Desde lo instrumental hasta las voces y las letras, todo resulta encantador. Desbordan la forma más edulcorante hasta empalagante (de buena forma) de amar a alguien. Contrasta con “Las ganas” donde la comodidad entra por las guitarras y el groove del bajo.

Cómo se siente el amor desde todas las caras, como lo describen en las cosas y en los sentidos palpables: “Con el frío de otoño, una luz amarilla, la siesta brilla y mis ganas no están / Vos entendés todo, creía que estaba solo, el sentimiento y las ganas de más”. Eso también se escucha y se siente en la siguiente canción, “Malboro y té”, que tiene un tinte electrónico y pop de la década pasada con los loops en las voces.

Los sentimientos que se chocan con las sensaciones, como si fueran cosquillas en la panza o tener los pelos de punta, o algo parecido a ese sentimiento o recuerdo como en “No se siente igual”. Mucho más indie que pop, uno de los aspectos notables de este disco reside en los estribillos, interpretados por ambas voces. La forma en que se entremezclan resulta particularmente bella y efectiva.

Siempre que te vas te extraño

De una forma directa se extrae una forma del título del disco con “Te extraño”. Lo repite una y otra vez como una necesidad pero a la vez un alivio poder sacar esas palabras: Te extraño / Siempre que te vas te extraño / Cuando me miras te extraño / Te extraño, te extraño”.

En “Invierno austral” se permiten un desvío hacia el indie rock sin perder su identidad con el riff de guitarra. Pasan de canciones cálidas donde el sol y la luz emanan en cualquier lugar, acá hay una del otro lado. Algo más fría y Todo lo que extraño va en esa dirección, hasta lo chiquito y reservado.

“Vitaminas” arranca con un ritmo más lento que lo habitual del disco. Hasta que se activa en el preciso instante al decir: “Vitaminas”. Como si fuera una continuación del refugio del invierno: “Y con ellas tengo de sobra para varios días / Si no estás vos al menos puedo usar tus vitaminas / Es que por vos yo ya gasté todas las mías”. La letra cambia, como la relación, y se basa en la figura de las vitaminas para representarla, mientras de fondo esa brillantes vuelve de a poco a aparecer.

Hay tiempos que no dejan respirar

Esa cosa mínima se siente cómo se agranda en “Tiempos peligrosos”. Las diferentes secciones donde se dejan llevar, como un espacio para expandir los temas: “Llegando al fin, el auto quedó ahí después de un largo viaje / Empezó a subir, no pude dormir, que raro está el paisaje / Se fue el calor y lo que quedó lo busco y no lo encuentro / Pelis de terror en tv a color, pasa el tiempo y siempre pienso”. Esa luz se acabó en este final con “Perdí todo en la tormenta”, como el sintetizador absorbe todo lo denso hasta volverse mínimo. Se perdio todo en la tormenta realmente: “Todo cambió, ya no estoy más / No formo parte de nada / Todo cambió, ya no estoy más/ Ahora lo miro de afuera”.

Aparte de hablar sobre relaciones, amor exuberante que te sale por los poros, también es un disco sobre crecimiento personal y cambios profundos. 

Todo lo que extraño es realmente cautivador. Te enganchan con su atractiva forma del pop y lo dulce en cómo lo hacen. Es confortable, pero no desde el lado de llevarte a lugares comunes o cómodos por facilidad. Más bien, desde el hecho de sentarte a escucharlo y simplemente disfrutar, perdiéndote en las voces de Juliana Cuneo y Lucio Paolantonio. Donde el aire sopla y nos trae canciones de amor desde Santa Fe, porque está bueno cantarle al amor y a la ternura de vez en cuando.

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