Luego de su participación en los escenarios del Quilmes Rock, la joven y talentosa artista presentó con banda completa su primer álbum de estudio Fuga, en una noche especial junto a muchas invitadas e invitados.
Mientras la neblina continuaba esparciéndose por la ciudad hasta la medianoche, puertas adentro, algunas horas antes por el barrio Palermo, otra historia estaba por suceder. El público ingresaba lentamente a La Tangente para seguir la conversación con alguna bebida en mano, mientras, arriba del escenario, Ren Casini tomaba la iniciativa junto a su compañero Mateo Monk, voz y guitarra, para empezar el show. Tras los aplausos del público, la atención se dirigió luego a la espera de quien sería la protagonista de la noche. Pocos minutos después, con la banda preparada, todas las miradas fueron para Mía Folino.
El recorrido del show no iba a ser lineal e incluiría algunas adiciones a la propuesta de Fuga que daría lugar a distintos invitados e invitadas, como también a canciones inéditas. La introducción generó la ambientación adecuada para que, junto al productor Percii, quien se sumó en la guitarra y voz, “Qué onda?” y “Mis cartas” sean los primeros tracks del repertorio, seguido luego por “Perdida en mí” que contó con la participación de Lisa Scha. Durante los primeros minutos, pero también sucedería durante la noche, el escenario rápidamente quedaría reducido a la figura y los desplazamientos de Mía. Luego, seguiría “El diablo adentro” y “Lo profundo”, ocasión en la que el público y la artista se fusionaron mediante abrazos y sonrisas cómplices.

Otro invitado de la jornada fue Cruz Hunkeler, integrante de 1915, para interpretar una versión de “Demasiado tiempo”. A continuación, como si tratara de una ambientación que recorría los pasillos y la neblina de algún barrio porteño, la trompeta bajo las manos de Fidel Makón dio el climax para “Loadin´”, para que esa sonoridad siga en parte con “Tsunami”. Una mención especial cabe para el gran Lito Vitale, quien discretamente, desde el lado izquierdo del escenario, aportó su teclado, maestría y sensibilidad para una versión de “Antes de huir”, además de acompañarla en otras canciones del repertorio. Mientras Mía se retiraba unos minutos de la centralidad, el show continuaría con las incorporaciones de “Caminar con vos” de Chiara Ripesi y “Sé que es tarde” de Luca Laurito.
Un momento especial sucedió cuando Hilda Lizarazu subió al escenario para versionar junto a su hija “Bosque de luz”, del grupo Man Ray, en una fusión de voces que logró invocar todo el encanto y magia de aquel bosque sabio. Tras los aplausos, y la emoción inevitable de ese encuentro, el repertorio seguiría con un formato reducido y más íntimo. Ya sin banda, el repertorio tendría nuevamente la aparición de Ren Casini y Mateo Monk para tocar “Repetir”. Seguidamente, directo desde Córdoba, las increíbles voces de Nahuel Barbero y Hernán Ortiz, integrantes de Hipnótica, se sumaron junto a Mía para una suave versión de “Prométeme paraíso” de llya Kuryaki and the Valderramas. En esa línea, “Adela en el Carrousel”, con su enigmática y poderosa presencia, fue la siguiente canción que contó con la participación de Ro Agar.

Luego de las distintas participaciones, el show finalmente se aproximaba a su última parte. Entre variaciones de la bossa, un estilo pop ecléctico y un marcado conocimiento de las influencias del rock nacional, en la que la banda logró adaptarse con versatilidad y con facilidad, el repertorio se permitió sorprender con dos canciones inéditas, aún no publicadas, que empezaron a anunciar el final. Con la banda nuevamente sobre el escenario, “Al sur” y “La única manera” fueron el adelanto de lo que podría lanzarse próximamente. Con un gran agradecimiento a quienes acompañaron e hicieron posible el show, la jornada concluyó con ritmo y movimiento al tocar “Sin disfraz”, de la emblemática banda Virus.
La noche de Mía Folino en La Tangente confirmó lo que en otras ocasiones había sido posible apreciar, acerca del futuro de una artista joven con talento, y con capacidad para fusionar sus influencias y nuevas preferencias arriba del escenario. Así, Fuga es sin duda el comienzo de esta trayectoria dentro del estudio; que, sin embargo, muchos años antes ya había comenzando con un micrófono en la mano reflejando el amor que siente por la música. Esa pasión, también se reflejó en el cariño y alegría de quienes la acompañaron, quienes asistieron; y quienes, probablemente, lo sigan haciendo en lo que siga.