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Kneecap: “La historia la escriben los vencedores, así que decidimos contar la nuestra”

Previo a su primera visita al país, Indie Club habló con los irlandeses sobre sus influencias musicales, la construcción de su identidad artística, las tensiones de transformar una cultura en un producto global y el lugar de su película en la disputa por la memoria histórica.


La música de Kneecap se mueve entre dos fuerzas que, lejos de contradecirse, se alimentan mutuamente: la necesidad de hablar desde un territorio y una historia específicos, y el deseo de hacer que esa experiencia circule más allá de sus fronteras. El grupo irlandés encontró en su música una plataforma para combinar lengua, identidad, sátira y contenido político, construyendo una propuesta que excede lo estrictamente musical.

Formado por Móglaí Bap, Mo Chara y DJ Próvaí, es un proyecto que compone un blend bastante atractivo: construyeron una identidad musical en las cuales sus referencias van desde la música rebelde irlandesa hasta el punk de Belfast y la electrónica contemporánea. En ese cruce, el humor funciona como algo más que un recurso expresivo: permite desarmar los discursos de poder, apropiarse de los insultos y convertir aquello que históricamente fue motivo de estigmatización, en una herramienta de afirmación colectiva. Un primer acercamiento a los motivos por los cuales, este proyecto se destaca y merece, al menos, conocerlo.

En este marco, Indie Club charló con Móglaí Bap sobre las influencias que dieron forma al grupo, y sus orígenes, el lugar de la música en la memoria colectiva, el presente de la banda, y las tensiones que aparecen cuando los signos de una cultura comienzan a circular más allá de su contexto de origen.

Rebel music, humor y memoria

Para entender el universo de Kneecap, hay que mirar más allá del hip-hop. Móglaí Bap identifica una influencia fundamental en la música rebelde irlandesa, una tradición vinculada a la resistencia política y a la oposición al dominio colonial: “En Irlanda tenemos algo que llamamos rebel music. Es nuestra versión de la música folk: una música antiautoritaria, contra los poderes coloniales británicos en Irlanda. Fue muy importante para nosotros y para Kneecap”, explica.

La música aparece así, como algo más que una forma de expresión individual: también puede funcionar como un archivo alternativo de la experiencia histórica. Frente a los relatos oficiales, las canciones preservan conflictos, memorias y formas de identificación que no siempre encuentran lugar en las narraciones dominantes. Pero en Kneecap, esa tradición no se manifiesta exclusivamente a través de la denuncia, lo cual genera una experiencia muy enriquecedora de abordaje de los conflictos sociopolíticos: la sátira y la comedia ocupan un lugar central en su manera de intervenir en el presente. 

Para Móglaí Bap, el humor permite que la gente común recupere parte del poder frente a quienes ocupan posiciones de autoridad. La risa no funciona, en este contexto, como una forma de despolitización. Puede ser una herramienta para desarmar jerarquías, ridiculizar a los poderosos y abordar una historia dolorosa sin convertirla en un discurso solemne.

Esa combinación también aparece en el nombre de su segundo álbum, FENIAN (2026). La palabra remite a los guerreros de la mitología irlandesa, pero también fue utilizada de manera despectiva contra los irlandeses. Al recuperarla, la banda interviene sobre una palabra cargada de historia y disputa quién tiene derecho a decidir qué significa.

Y esta operación es característica de Kneecap, y parte de lo que hace tan atractivo al proyecto: tomar elementos asociados a la exclusión y transformarlos en una afirmación identitaria, sin renunciar a la ironía ni a la provocación, incluso con el término que da nombre al proyecto. En su película y a su manera, explican cómo la palabra que los denomina remite a una de las formas de castigo asociadas al conflicto norirlandés: kneecapping, la práctica de disparar a alguien en las rodillas como método de intimidación y disciplinamiento.

De esta forma, no sólo con el titulo de su nuevo disco, sino con su concepcion desde el origen, condensan esa mezcla de violencia política, humor negro y provocación que atraviesa la impronta de la banda.

Rapear en irlandés: una decisión estética y política

La lengua es uno de los elementos que distinguen a Kneecap dentro del panorama contemporáneo del hip-hop. Su uso del irlandés no responde únicamente a una elección estética, también pone en cuestión las jerarquías culturales que determinan qué idiomas y acentos son considerados legítimos dentro de la música popular.

Cuando le preguntamos por sus influencias, Móglaí Bap recuerda a The Rubberbandits, un dúo irlandés que combinó hip-hop, comedia y acentos locales: “En un género históricamente atravesado por la influencia cultural estadounidense, escuchar a artistas rapear con nuestro acento fue una experiencia reveladora”.

La colonización dejó consecuencias que van más allá de las instituciones políticas. También intervino sobre la confianza de las personas en sus propias formas de hablar. “A mucha gente en Irlanda le faltaba confianza en su acento o en su idioma porque le habían enseñado que no tenían valor”, afirma mientras conversamos.

La cuestión no era solamente qué lengua se hablaba, sino qué formas de expresión eran consideradas legítimas y cuáles quedaban relegadas. Kneecap lleva esa discusión al presente al construir un proyecto en el que el irlandés convive con referencias urbanas, bases electrónicas y una estética vinculada a la cultura juvenil. No se trata de recuperar una lengua para devolverla a un pasado idealizado, sino de demostrar que también puede ser un vehículo para hablar del presente, bailar, hacer humor y producir cultura popular.

Las influencias musicales del grupo reflejan esa apertura. Móglaí Bap menciona también a Bicep, parte de la escena electrónica de Belfast, y a Stiff Little Fingers, una banda fundamental del punk norirlandés. En Kneecap, esas referencias conviven con el rap y una tradición política local sin convertirse en una fórmula rígida. Su identidad musical no surge de una pureza estilística, sino de la convivencia entre distintos lenguajes y experiencias. El idioma, en ese sentido, no funciona como una barrera frente al mundo: es el punto de partida desde el que el grupo construye su propio lenguaje.

De Fine Art a FENIAN: un sonido más oscuro

Publicado en 2024, Fine Art consolidó la presencia internacional de Kneecap, con un sonido quizás más asociado a una energía juvenil, y no tan maduro como el de su sucesor. Con FENIAN, editado en mayo de 2026, el grupo profundizó su búsqueda sonora y volvió a poner en primer plano la relación entre la música, la historia irlandesa y los conflictos del presente.

FENIAN recupera una palabra vinculada a los guerreros de la mitología irlandesa, pero también marcada por su uso histórico como insulto. La banda transforma esa carga en una forma de reivindicación y la conecta con preguntas contemporáneas: “Creo que cualquier cosa que nos vincule con la tierra o con algo intrínseco es muy fuerte, muy poderoso”, dice Móglaí Bap. “Eso es lo que representa FENIAN: una vuelta hacia ese valor intrínseco, algo que no pueden quitarnos”.

La dimensión política del álbum no excluye la experimentación musical. Por el contrario, el disco encuentra parte de su identidad en el contraste entre la crudeza de las letras, la energía del grupo y una producción más elaborada.

Dan Carey y el proceso creativo de FENIAN

Para su segundo álbum, Kneecap trabajó con el productor británico Dan Carey, conocido por sus colaboraciones con artistas como Fontaines D.C., Wet Leg, Black Midi y Squid. En nuestra entrevista, Móglaí Bap describe a Carey como una figura capaz de experimentar con instrumentos y sonidos poco convencionales: “Tiene sonidos más complejos y usa instrumentos alocados de los años sesenta y setenta. Es como un científico loco”, cuenta. La imagen sirve para explicar el contraste entre el método del productor y la identidad del grupo: mientras Carey explora texturas y estructuras sonoras, Kneecap conserva una aproximación directa, atravesada por la espontaneidad: “Creo que nos concentramos en el humor y la simplicidad, y su manera compleja de trabajar fue lo que terminamos combinando en FENIAN. Por eso tenemos sonidos más oscuros y complejos, pero también nos gusta mantener las cosas ligeras. No queremos tomarnos demasiado en serio”.

Este contraste forma parte de la identidad del álbum: la oscuridad sonora convive con la ironía, y la complejidad musical no elimina la frescura del grupo.

Kneecap: una experiencia local que se convierte en un fenómeno global

El crecimiento internacional de Kneecap abre una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando una cultura históricamente marginada empieza a circular como producto cultural? La historia del grupo, su estética visual y el uso del irlandés generan sentidos diferentes según el público que los recibe. Quienes conocen la lengua pueden reconocer referencias que permanecen opacas para quienes llegan desde otros contextos. Pero esa diferencia no implica necesariamente que la música deje de producir sentido fuera de Irlanda. 

Móglaí Bap reconoce que el público se acerca a Kneecap por motivos distintos. Algunas personas comprenden las letras; otras conectan primero con la música, la energía de los conciertos o incluso cuando no entienden el idioma, pueden interesarse por la historia que hay detrás: “Quizás primero disfrutes de la música y después quieras aprender más”, plantea. 

Cuando le preguntamos por la tensión entre la circulación global de Kneecap y la posibilidad de que su estética se consuma sin conocer su historia, Móglaí Bap advierte sobre esa tendencia: “La cultura irlandesa se está volviendo atractiva como moda … el desafío, es sostener una expresión auténtica que no quede asociada a Irlanda, sólo por las pintas de Guinness o las papas”.

El cine y el derecho a contar la propia historia

La película Kneecap (la primera hablada en lengua irlandesa en estrenarse en el Festival de Cine de Sundance), dirigida por Rich Peppiatt y protagonizada por los propios integrantes de la banda, amplificó la exposición del grupo y llevó su historia a públicos que quizás nunca se habían acercado a su música. Pero el cine también introduce otra tensión: la transformación de una problemática política y cultural en una narración de entretenimiento.

En nuestra conversación, Móglaí Bap conecta la experiencia de la película autobiográfica de la banda con una comprensión más amplia de su propia historia. El relato irlandés, explica, también puede leerse como parte de una historia global de colonización. Contar la historia desde su propia perspectiva es parte de la importancia del proyecto. “La historia siempre la escriben los vencedores o los poderes coloniales. Ellos escriben los libros de historia”, sostiene. “Ahora, esta película y Kneecap son una oportunidad para contar nuestra versión de la historia”.

Y también, Móglaí Bap conecta esa posibilidad con el papel que la música popular ha tenido históricamente en la conservación de la memoria colectiva. “La historia de la gente existe también en la música”, explica. Para el grupo, la película y la música pueden funcionar como un punto de partida, para que otras personas miren de otra manera sus propios entornos.

Móglaí Bap menciona la destrucción de la selva en Brasil y la situación de los pueblos indígenas como ejemplos de conflictos que, aunque ocurren en contextos diferentes, plantean preguntas sobre el territorio: “Espero que esta película, con la música, sea un escalón para que la gente entienda no sólo Irlanda, sino que esta es una historia internacional. Si miramos a Brasil, a los pueblos indígenas de Brasil y cómo se está talando la selva, todo está interconectado. Y espero que nuestra historia haga reflexionar a la gente sobre su propio entorno”.

Kneecap nos trae como punto de encuentro la tarea de reconocer que algunas experiencias de colonización y marginación permiten establecer conexiones entre distintas realidades, sin que eso implique afirmar que todas las historias son iguales, como por ejemplo su declarada empatía con la lucha palestina, la cual incluso, tiene una canción dentro del nuevo material.

De Belfast a Buenos Aires

El lunes 19 de octubre, Kneecap llegará por primera vez a la Argentina para presentarse en C Art Media, en Buenos Aires, como parte de su gira latinoamericana, con la apertura a cargo de Proyecto Deep Theo. El recorrido también incluye fechas en Ciudad de México, Bogotá, Santiago de Chile y São Paulo. Cuando les preguntamos por su expectativa sobre la gira, Móglaí Bap identifica algo que puede traspasar las diferencias culturales: la capacidad de los conciertos para reunir a personas atravesadas por inquietudes similares. “Estos espacios están ahí para que las personas pasen un buen momento, pueden ser lugares de encuentro para quienes comparten ciertas ideas”, aunque provengan de contextos diferentes.

La experiencia de Kneecap vuelve visible una tensión central de la cultura contemporánea: cuanto más lejos circula una obra, más públicos pueden apropiarse de ella y encontrarle sentidos propios. Para Kneecap, el desafío consiste en sostener la especificidad de su experiencia sin renunciar a la posibilidad de compartirla. El idioma irlandés no es una barrera que deba eliminarse para llegar a más personas, sino el punto de partida de una conversación que puede continuar mucho más allá de Belfast.

Este lunes, esa conversación llegará a Buenos Aires, y estamos ansiosos por escucharla. 

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