
Fonso y las Paritarias le ponen música al colapso cotidiano en “America del Futuro”
Lejos de plantear una distopía futurista o de película, la banda traslada el colapso al año 3001, donde la supervivencia se cruza con lo grotesco, las changas y el humor ácido.
Hay discos que entienden el pulso de su época no desde la seriedad de un manifiesto político, sino desde la trinchera de lo absurdo y la supervivencia cotidiana. América del Futuro, el nuevo trabajo de Fonso y las Paritarias, propone exactamente eso: un viaje sonoro y conceptual que cruza la ciencia ficción barrial con la asfixia económica argentina, uniendo lo sonoro y lo lírico en un matrimonio perfecto.
Desde el arranque con “Renaceré”, el álbum deja en claro su propuesta estética e ideológica. Ubicar el apocalipsis en Buenos Aires entre “tres payasos y tres brujos” funciona como una sátira perfecta donde el colapso ya es parte de lo cotidiano. Esa lógica de resistencia se expande en “Divertite como puedas”, un track que musicalmente conecta con un folk rock distópico de aires desérticos, cinematográficos y polvorientos. Entre métricas financieras que dan cero y directivas de un goce cínico frente al inminente desastre, el disco articula un continente a la deriva donde la modernidad falló y solo queda apelar a los ponchazos.
El recorrido encuentra en “Bolsillo de atrás” una pausa en clave new wave de los ochenta, una postal clínica de la salud mental contemporánea donde la neurosis urbana se anestesia con Clonazepam y la microeconomía personal se reduce a tantear la tarjeta en un jean azul. Sin embargo, el verdadero eje vertebrador del concepto llega con el track homónimo, “América del Futuro”, un reggae con aires a Calle 13 salpicado por pitidos analógicos y sonidos de videojuegos. Con una lírica filosa, la canción expone el falso brillo de una meritocracia vacía y las élites festejando el despojo, reduciendo la geopolítica continental a una bajada de andén entre Constitución y la ilusión de migrar al norte.
Lejos de mantener una sola velocidad, el álbum mete un volantazo hermoso con el estallido punk de “Nunca fui a New York”, una descarga rabiosa que reivindica el margen y la vida real frente a las cárceles virtuales y las pantallas que nos controlan. Tras esa furia doméstica, “Especial” frena la pelota por completo con un ritmo melancólico y barrial que remonta al mejor Pity Álvarez, transformando la vulnerabilidad y la aceptación de no encajar en un refugio nocturno a pie de calle. La tensión no tarda en regresar en “En la boca”, un track denso y sensual que expone pactos tóxicos y vínculos marcados por la burocracia de la exclusión y la risa como escudo.
Hacia el final, la adrenalina vuelve a dispararse con “Fiebre”, un arrebato frenético de supervivencia al límite y delirio místico-urbano donde el protagonista se planta como un faro contra la ciudad dormida. No obstante, el gran giro llega con el cierre de la mano de “Debí portarme mejor”, una balada que desarma toda la coraza cínica y deja al desnudo la culpa, el cansancio mental y el peso de los errores. Es la forma en que el disco baja a tierra todo el ruido y la paranoia que se viene acumulando, cambiando la trinchera ruidosa por la soledad de una habitación a oscuras.
América del Futuro se consagra como una radiografía brillante de una época donde la música hace exactamente lo mismo que las letras. Una instrumentación austera, de sala de ensayo, que combina texturas retro y ritmos monocordes para musicalizar la caminata diaria de quien sale a ganarse el mango. Fonso y las Paritarias logran un disco polvoriento, urgente e irónico, recordándonos que, ante la tragedia y el abismo, seguir cantando frente al desastre es, quizás, la única forma genuina de renacer.
Escuchá América del futuro de Fonso y las Paritarias y más lanzamientos del 2026 en nuestra playlist de Spotify.
