
“Music, Fashion, Film”: Charli XCX y el arte de ser
Tras el fenómeno de Brat, la artista se enfrentó a su propia figura en un disco que utiliza el arte como forma de reconstrucción.
Después de una obra que queda para el futuro, existe la posibilidad de quedarse descansando en las mieles del legado. La fama puede elevarte tanto como consumir aquello que te llevó hasta ahí. Charli XCX parece existir en esa contradicción. Luego de Brat, uno de los mayores puntos de exposición de su carrera, vuelve a empezar. Music, Fashion, Film es también una discusión con su propia figura.
“You can’t dread the end when it’s over <3” (“No puedes temer el final cuando ya terminó”), tuiteó en su cuenta la inglesa luego de cerrar la era de su anterior disco, Brat. Además, es como cierra The moment y sus recitales. Una frase que ve más allá de la nostalgia y prevé por un futuro mejor, y vivir la intensidad del presente.
Charli XCX es una artista que no puede quedarse quieta. En esta ocasión, toma el significante del rock en todas sus formas y lo llena de sus propios significados. Como una forma de repulsión a lo que vino antes, Charli XCX hoy es un ícono de la industria musical, masificado por Brat, aunque sus cimientos anteriores sean igual o mejores musicalmente hablando. Este disco trata de romper con muchas cosas y recrearlas en el proceso. Ante todo, la figura de la propia Charli.
En el título del disco y la portada, se ven las ganas que tenía de hablar sobre el arte, y sobre cosas que le gustan. Hay algo lúdico en todo esto, como si simplemente dijera que esto le divierte, “quiero hablar sobre esto y quiero hacerlo a mi manera”.
El disco arranca con “Rock Music” y una de sus líneas centrales: “We make rock music”, pero podría simplificarse todavía más en “hacemos música”. Lo que hace Charli no es simplemente divertirse con el rock, sino problematizar la palabra, apropiársela y discutir con su propia idea de artista y su ego. “SS26” funciona como una explicación de su visión del mundo actual, donde por momentos todo se viste con la elegancia de AIR.
“Card declined” sigue con ese lugar de pesimismo pero esta vez visto desde el consumo: “Let’s go shopping, I’ll buy a handbag / I’ll buy some shoes, I’ll buy a smile”. Todo se siente todavía más con esa instrumental súper ácida y corrosiva. Por detrás de todo eso vuelve un tema recurrente en Charli, que es la búsqueda por la felicidad. Musicalmente, todavía aparece esa tendencia a llevar el sonido al extremo, pero ahora el sentimiento funciona como su principal propulsor.
En “Camera” vuelve al pop más tradicional, a su manera, para hablar de cómo se ve a sí misma, la inseguridad de ser una persona pública además de ser una estrella del pop atrapada dentro de una pantalla. Esas partes se pueden ver en algunos de sus trabajos, pero en su más reciente disco Brat se aprecia en “Sympathy is a Knife”. Aunque su anterior disco sea una oda a la fiesta y al autorretrato, hay ironía, exageración y una persona por detrás. Además, “Camera” muestra parte de la admiración que tiene por lo extraño de la actuación y su fascinación por ella. Las pantallas y las redes también serán parte de “2007” y ese inicio a toda su carrera
“I’m Afraid” y “Persona” son esa cosmovisión de la inseguridad y esa parte más íntima de la artista. Acá entra en esa disyuntiva del ser. ¿Quién es Charli XCX hoy en día? ¿Qué hizo Brat para ella?. También en cómo va a derivar la relación con su esposo. Es muy abierta esta canción, a la vez que densa musicalmente, apoyándose en la guitarra acústica pero en los estribillos esboza dark e industrial.
It’s complicated how I feel, know I’m not supposed to say / But I have to get it out so my insides don’t turn black
Decirle que sí a todo, pero al mismo tiempo hacer lo que se le dé la gana, hacia ahí se acerca con “Yeah”. Una Charli medio art punk y dance punk, algo que necesitaba el álbum para subir. Esta subida también está en “Wink Wink”, un poco más alternativa y desde un lado del romanticismo sobre las personas y los cambios. En lo denso que es el disco melódicamente y líricamente encuentra estos espacios para hacer grandes estribillos.
But my point is I think people can change
En esa búsqueda de luz entra “Magic Metal Montana”. Una canción para su colaborador de toda la vida, A. G. Cook, que resulta hasta demasiado dulce para este tramo final del disco. Es desconcertante encontrar tanta esperanza a esta altura: “You believe me, I believe you / Thank you so much, I’m lucky, ‘cause, oh”.
Si la relación no era directa con el mundo del cine, para el tema final cuenta con David Cronenberg para hablar de la eternidad entre pinchazos de rock en “No one lasts forever”. Oscura pero duradera para cerrar con un retumbante: “They are dead, they are gone, no one lasts forever”.
Así se siente Charli XCX ahora mismo. Ego, pantallas, dualidad, salir a la vida luego de un gran éxito avasallador. Eso es lo que trata de retratar Charli en este disco a través del arte o lo que concibe como tal. Medio hasta dándole la razón y contradiciéndose en “SS26”. La producción constante la llevó hasta este punto, pero también la presión de su vida personal y privada. Aun con eso su respuesta a ese mundo interior es con más arte.
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