buenos vampiros niceto

Buenos Vampiros reafirmó su reinado oscuro en una noche de post-punk y sorpresas en Niceto

El grupo repasó sus tres discos, adelantó canciones de El último disparo y volvió a demostrar por qué son uno de los nombres más interesantes del post-punk argentino.


Buenos Vampiros son buenos en ser vampiros. Llevan el nombre con orgullo. Cuando salen al escenario lo hacen todos vestidos de blanco, uniformados como salidos de un ritual. Cantan con teatralidad, exorcizando emociones. Hay una estética cuidadosamente construida, pero también una idea de banda que entiende que la música no termina en las canciones: hay puesta en escena y la construcción de un imaginario propio.

La clave está en una banda que tiene afiladísimas sus influencias y sabe exactamente cómo quiere sonar. Buenos Vampiros conocen el manual del post-punk y el goth al mínimo detalle, pero no se limitan a reproducirlo. Lo estudian, lo mastican y lo llevan a su propio terreno, construyendo una versión local de la música oscura que puede ser melancólica, bailable, opresiva o incluso juguetona.

El arranque de la noche porteña estuvo a cargo de Lagrimitas. La banda entregó un set enérgico, alternando descargas punk, sarcasmo y una teatralidad que, detrás del juego, esconde un marcado costado contestatario y catártico. Fina Martorell se comió el escenario, femme fatale y directora de un grupo con ganas de romperlo todo

buenos vampiros niceto 2026
Foto: cortesía prensa Buenos Vampiros.

La última misa oscura de Buenos Vampiros antes de su próxima gira europea los encontró el pasado jueves en Niceto, repasando ese conocimiento enciclopédico a través de canciones de sus tres discos y algunos adelantos de El último disparo, su próximo álbum, que llega el 3 de septiembre.

Como postales de la noche, los puntos altos fueron aquellos que mejor ejemplificaron ese acercamiento abarcador a la música oscura de la que beben. “Puedo ver el mar en tus ojos”, temprano en el repertorio, fue quizás la mejor muestra de la evolución del grupo. Un logrado trabajo textural le da mayor densidad a la canción, que ya no suena simplemente deprimida. La melancolía ahora es palpable, transmitida desde la ambientación y, en vivo, desde la propia interpretación. Ignacio Perrotta, guitarrista y uno de los dos vocalistas del grupo, realmente parece compungido frente al público, sintiendo cada “Nada puede salir mal” del estribillo.

mora buenos vampiros
Foto: cortesía prensa Buenos Vampiros.

“Paranormal”, por otra parte, recordó otra faceta de los Vampiros. El tema que da nombre a su primera placa, de 2019, es un horror más campy, casi de película de terror adolescente. Tiene un riff convocante para saltar y las vocales de Irina Tuma, guitarra y cantante, le dan una energía que contrasta con la pesadez de algunos de los temas más recientes. Hoy quizás no encaje del todo con una etapa en la que el grupo parece más preocupado por construir una estética más uniforme, pero sigue funcionando como recordatorio de que los Vampiros también saben divertirse.

Más allá del repaso de un catálogo que no para de sumar adeptos, con sus respectivos puntos altos como el lamento goth de “Me paralicé” o la ansiosa y veloz “Tengo frío”, la noche también se prestó para un par de sorpresas.

Por un lado, los adelantos del inminente cuarto LP. Allí apareció “Mundo raro”, un corte de impronta punk y estribillo pegadizo, ideal para el vivo. Pero fue “Morir en mi tierra” el que despertó mayor curiosidad. Uno de los temas más intrigantes de la banda hasta la fecha, habita las sensibilidades oscuras de Buenos Vampiros pero las dota de elementos nuevos: el bombo legüero y el cello, presentes en la versión de estudio, los alejan de la urgencia dark para acercarlos a una versión propia de la canción de protesta, con guiños sutiles al folklore.

buenos vampiros niceto club
Foto: cortesía prensa Buenos Vampiros.

Ese ida y vuelta entre las distintas facetas de los Vampiros fue una constante durante toda la noche. Si “Todo el mal” ganó con su atmósfera opresiva y el irresistible barítono de Nacho, “14 de febrero” aportó uno de los momentos que más sonrisas sacó entre el público, con Nina Suárez como invitada en las vocales. Fue una decisión acertada: el tema siempre tuvo algo más indie que dark, incluso alegre para los parámetros de los reyes de lo oscuro, y la presencia de Suárez terminó de llevarlo hacia ese territorio.

Hay algo interesante en Buenos Vampiros: cuanto más se aferran a su estética, más posibilidades parecen encontrar dentro de ella. No necesitan abandonar el post-punk para hacer algo diferente. Pueden cambiar el peso de una guitarra, llevar una canción hacia el folklore o simplemente bajar las revoluciones y dejar que una voz cargue con todo el dramatismo. La fórmula es reconocible, pero no parece agotada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deslizar arriba

Hola! Si querés utilizar esta imagen, escribinos!