
Volver donde todo empezó: la Jam de Cindy Cats volvió a Amerika Club
Luego de un destacado cierre de año, y una búsqueda que continúa explorando la identidad a través de la jam, Cindy Cats regresó al lugar donde todo comenzó.
El retorno siempre involucra los recuerdos de una trayectoria, porque permite revisar todo lo ocurrido desde el comienzo hasta el acto presente. Volver al lugar del primer temor e ilusión, donde el sueño de un grupo de amigos se proyectó y, especialmente, el lugar que validó una propuesta musical, la jam, ese formato dedicado al despliegue instrumental, de acuerdo a nuestro amplio cancionero popular. En ese contexto de mucha emoción y expectativa – y algún circunstancial desmayo desde arriba de las gradas, Cindy Cats volvió a Amerika Club no solamente para recordar, sino para acentuar su presente de mucha calidad.
La primera noche de las dos previstas no se privó de sorpresas ni tampoco de desafíos. Las intervenciones de los invitados e invitadas, así como la variedad y el trabajo de las canciones del repertorio, mantuvieron un nivel musical destacadísimo al que la banda ya logró acostumbrar a su público y que pudo, otra vez, renovarse. Así, el show tuvo su despliegue instrumental introductorio para pasar directamente a la siempre esperada sección de artistas invitados, que contó inicialmente con Fabro, Juan Manuel Gigena Ábalos y luego Ramma. De esta manera y sin interrupciones, la fusión comenzaba.

Como habitualmente sucede, Cindy Cats dedica una parte de su propuesta a explorar desde la música aquel sonido que podemos identificar como propiamente argentino. Conectarse aunque sea brevemente con un pasado y porvenir que sentimos nuestro. Eso sucedió con la participación del reconocido guitarrista Juan Quintero al subirse a interpretar versiones muy sentidas y potentes de “Bandera”, “Carnavalito” y “Huayno del diablo”. Un momento de fuerte conexión y demostración de ensamble por parte de la banda. La noche continuaba con homenajes a los amigos que ya no estan, sonrisas, aplausos y el paso de los “amigos de la casa”.
La sensualidad y capacidad vocal de Ángela Torres fueron irresistibles en las versiones de “Favorita” y “Perdóname”, un momento que continuó con la cultura de hip hop y funk que Trueno introdujo con la novedosa presentación en vivo de “Estilo Sudaka” y “Fresh”. Los respectivos estilos de cada invitado, deliberadanete seleccionados para construir el climax de Jam, derivaron en la divertida, movediza y atrevida propuesta de Cypher. El show tenía una consigna obligada: jamás detenerse.

El cierre se anunciaba con los últimos invitados de la noche y la posibilidad de bajar la cumbia al formato Jam. Así, la participación de Un Poco de Ruido, Ivonee y FMK pusieron un poco de baile, para que luego Fabro retomara el reggaeton con “Virtual Diva”. Como no podía faltar, los Cindy Cats dedicaron un extenso momento musical para homenajear a los artistas contemporáneos que los motivan, como fue el caso de Rosalia en el Microestado de Ferro en diciembre pasado, y así fue el caso de jammear sobre distintos fragmentos del repertorio de Bad Bunny. Una exhibición de destreza sobre los instrumentos. Entre los aplausos, la primera noche terminaría con “Circo Beat”, dejando la expectativa para la noche de hoy.
Rememorando palabras que anteriormente planteamos, a veces nos preguntamos si es posible replicar en nuestro país algunos formatos o propuestas musicales que seguimos y admiramos en el exterior. En los formatos contemporáneos, la jam session es, sin duda, una de esas opciones que, si bien no es estrictamente novedosa, ha logrado evolucionar el concepto de fusión hacia dimensiones que representan lo académico, lo urbano y lo popular. Con una búsqueda de identidad y un despliegue musical que construye merecida reputación, los Cindy Cats están fomentando la renovación de la cultura jam en Argentina; ampliándose, cada vez con más éxito, hacia posibilidades que sorprenden a un público que los valora.
El regreso de Cindy Cats a Amerika Club, el lugar donde todo comenzó, hizo aún más emotiva, para ellos principalmente, una noche que nuevamente puso en valor el rol del músico, la fusión e inventiva; y, principalmente, la conexión directa entre el público con la mejor versión del músico. Que así continúe.
